Tu sonrisa es una astilla en mi alma,
La cual penetra hasta mi corazón
Logrando destruir toda mi calma
Adentrándome en una vasta ilusión.
¿Cómo eres capaz de reír sin culpa alguna?
Cuando lleno con mi lamento una laguna,
Laguna de promesas rotas,
Laguna de mi amor incomparable,
Laguna del desgarrador presente.
Mas de odiarte yo seré incapaz,
Aún con tu inhabilidad para amarme,
Pues yo contigo sentí paz,
Paz que nadie más podrá darme.
Tú, mujer acreedora de mis poemas,
Destinada a romper mi bobo resquemor,
Fuiste causante de heridas extremas
Por donde se desborda mi dulce amor.
Quisiera poder abrazarte y mil versos recitarte,
Pero lamentablemente ni un hola puedo darte.
Cuando me miran tus ojos soy tu preso, tu cautivo,
Encadenado, taciturno, pues sin tu ser yo no vivo.
Cuando tu suave voz llega a mis atentas orejas,
Me recuerda cada una de nuestras etéreas promesas.
Atemporal e idílico es el amor que por ti siento,
Cómo pensar que no te amo si por ti yo todo intento,
Tanto te he contado y tú pensando que miento,
Sabiendo que aquí estaré hasta mi último aliento.
Si la luna relatara nuestra efímera unión,
Bajaría y te daría la capacidad del perdón,
Ante todo el daño que nos hicimos al corazón,
Incapaces de cumplir juntos nuestra misión
Si un milenio es necesario, lo espero para tenerte
Tonto seré, pero no te borro de mi mente
Tu cariño me diste y no lo quito aunque lo intente
Y tus caricias recordaré apasionadamente.
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Autor:
Álvaro Díaz C. (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 29 de octubre de 2026 a las 11:54
- Comentario del autor sobre el poema: El poema que les traigo el día de hoy lo realicé para un concurso escolar. Espero sea de su agrado.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1
- En colecciones: Musa mía.

Online)
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