A cuestas con mi reloj de arena. (Oda a mi tercera edad)

JordiCris ✍️



La imagen ha sido creada por IA por autor desconocido pero sirve para ilustrar la narración siguiendo la regulación sobre el uso de la inteligencia artificial en España que se rige principalmente por el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (Ley de IA). Video: Young At Heart. Frank Sinatra. Letra en Español

 

A cuestas con mi reloj de arena.

 

Epílogo: “Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena”.

-Ingmar Bergman-

 

Cargo un reloj sobre la espalda, un pequeño universo de cristales,

donde mueren los días inmortales y el ayer; y poco a poco se hacen nada.

 

La juventud se alejó, ya sin prisa y sin pausa, como tren que no anuncia su partida; dejando en los andenes de la vida un pañuelo de sueños y una sonrisa.

 

He visto al tiempo devorar espejos, borrar rostros, encanecer auroras, cerrar puertas, adelantar las horas y volverme extranjero de mí mismo.

 

Ahora camino al borde de los años, con la memoria ardiendo entre las manos, recogiendo los restos más humanos de mis antiguas guerras y todos sus daños.

 

Yo cargo con mi reloj en tránsito… Ya no tengo prisa, ni corro hacia ninguna parte,

pero soy libre y solo me pesa este antiguo esqueleto.

 

Mi cabeza tiene veintiún años, pero es mucho más sabia. Y mi corazón, dos veces averiado sigue siendo un motor diésel que arranca y anda.

 

La vejez no es un muro: es una orilla donde el mar deposita sus naufragios; cada arruga es un mapa de presagios, cada cana, una estrella que aún brilla.

 

Hay un peso en los hombros que no miente: son los nombres que el tiempo me ha quitado, los abrazos que nunca he terminado de dar y las palabras que calla el que presiente. Pero estoy aquí, ¡es una suerte! Y estoy agradecido.

 

Y, sin embargo, por eso sigo. ¡Qué ironía! Cuanto menos me queda de camino, más descubro el sabor de lo vivido, más me importa la luz de cada día y más disfruto de mis paisajes y destinos.

 

He aprendido que el tiempo no se mide por las horas que caen en su garganta, sino por esa llama que se levanta cuando el alma, aun herida, nos lo dice. ¡Eh, tú!

¿Qué haces aquí si aun estás vivo? Y emprendo de nuevo… ¿Será que no se parar?

 

Porque vivir no es detener la arena, ni pedirle al reloj que retroceda; es besar cada instante que nos queda y hacer de cada pérdida una almena donde viven todos los seres queridos, los recuerdos más sentidos.

 

A cuestas con mi reloj de arena, voy cruzando la frontera de los años; yo no temo las sombras ni sus daños, ¡nunca las he temido! Ni la noche que aguarda tras la escena pues de mi función el protagonista he sido.

 

Si el reloj se vacía, ¿qué me importa, si he llenado de amor cada segundo? No hay mayor eternidad sobre este mundo que una vida que, al darse, se hace corta.

 

Y cuando el último grano descienda y mi reloj se duerma entre mis manos, quizá el tiempo comprenda, soberano, que hay semillas que el tiempo no enmienda.

 

Porque habré sido tierra, lluvia y vuelo, una herida, una risa, una esperanza; y aunque el cuerpo se incline y no haya danza, todavía llevaré la vida en mi cielo. Mis cenizas abonarán algo, mi energía se hará universal y dejare pedacitos de mí vivos en este planeta que serán mi memoria.

 

Cuando me vaya, me habré ido, pero siempre podrán encontrarme dentro de algún poema escrito.

 

Mientras tanto aquí estoy, escribiendo con Sir Francis Bacon en la cabeza que me susurra que sea: Vieja madera para arder, viejo vino para beber y que viva con mis viejos amigos y gente amada, esos en quien confiar; y, me insiste en que siga leyendo a los viejos autores, escuchando música y amando como he aprendido a amar. ¡A la vejez viruelas! Y otro poema editar.

 

CRISPÍN

Poema Nº173

@JordiCris Derechos de autor reservados©️

 

Ver métrica de este poema
  • Autor: CRISPÍN (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 29 de octubre de 2026 a las 04:34
  • Comentario del autor sobre el poema: Cuando has llegado a la Tercera edad y sigues avanzando ya no hay fronteras, la tercera edad, es la vejez, aunque yo no me considero viejo, al menos de mente y corazón y aun tengo muchas cosas que hacer, indudablemente el chasis y la carrocería llevan el peso de los años y ya no puedo correr, ni falta que me hace. Creo que es obligado ser feliz y agradecido llegado a este punto, máxime cuándo sabes que no podrías estar. Así que esto no es una despedida, es toda una invitación a seguir viviendo. Si el tiempo y mi reloj me lo permiten
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1
  • En colecciones: Autobiográfico, ´Filosofía, Biográfico, Cantos y Odas, Enseñanza, Historia real, Poema extendido, Retórica, Serie de poemas \"La Vida\", Serie \\\"Mi poesía\\\", Verso Libre.


Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.