Dios atestiguó mi muerte

__almapulcra

Así explico.

 

Observo lejanías internas en forma de imágenes. Cada una de ellas posee su carga simbólica y sentimental. Mientras hago el camino, ellas cuelgan de un hilo invisible amarrado a mí, porque aún no sé ubicarlas y sostenerlas; las arrastro.

 

Diré dos imágenes. La primera soy yo pequeña, inocente, agachada en el patio trasero de mi casa, observando de cerca un panadero, contemplándolo.

 

La segunda imagen soy yo también, pero hace unos meses atrás, en una casa que no era mía, amando un vacío absorbente de cualquier luz que estuviera cerca. Ingenuamente, regalando cariño al infierno ajeno, creyendo que apagaría las llamas.

 

La ira y el dolor que viví transformaron mi manera de mirar hacia atrás, al pasado; lo miro con humildad, con una pizca de ternura. He sido yo quien vivió hasta ahora. Ha sido mi cuerpo el que sintió la experiencia y ha sido mi memoria quien registró todo lo que mis ojos contemplaron desde que los abrí.

 

Es extraña la metamorfosis. La primera vez que sucede, te alegras de saber que es el paso a volar, y al pasar varias veces te preguntas: ¿Cuánto más hay en mí que pueda perder? Y ya no sos ni gusano ni mariposa, sos el recipiente que una y otra vez pierde lo que lleva.

 

Considero que si tu sueño y deseo son fuertes, comprenderás que la metamorfosis humana jamás te quitará lo real. ¿Qué es real? Lo que menos duele perder, porque sabes que es imposible perderlo. No puedes perder en la tierra lo que traes antes de ser quien sos.

 

Duele más perder creencias y modelos emocionales porque esas cosas te dicen quién sos, te crearon en este mundo, y al desvanecerse no te reconoces, no sabes quién eres.

 

Tu alma sigue de pie, tu espíritu y tu esencia, pero tu estado psíquico y emocional se oscurecen, porque estamos hechos para sobrevivir, y es más sencillo sobrevivir afuera que adentro. ¿Cómo sobrevivís a la incertidumbre que se siente al no saber quién eres? Si hay guerra, hay armas. Si hay hambre, hay robo. ¿Si no hay identidad, qué hay?

 

Así explico lo que no sé explicar. Porque mi metamorfosis rompió las formas conocidas y quedé como un recién nacido sin padres. No hubo dentro de mí quien pueda ayudarme.

 

Incluso en mi muerte, Dios atestiguó.

  • Autor: __almapulcra (Online Online)
  • Publicado: 29 de octubre de 2026 a las 01:56
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 2


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