Novela Corta: El Hombre de las Balas
Por: Srta. Zoraya M. Rodríguez Sánchez
Seudónimo: EMYZAG
Comenzada: 26 - (28-29) de septiembre 3 (6) (26) (28) de octubre de 2026…
Publicada: 28 de octubre de 2026…
Terminada: 28 de octubre de 2026…
Editada: 28 de octubre de 2026…
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7028 Palabras 10 Páginas
~ * ~ Sinopsis:
~ * ~El hombre buscapleitos de nombre John siempre tiene las balas a su merced cuando busca pelear contra todo aquél que llega al medio oeste a buscar agua en su oasis…
John se aferra a ser siempre el hombre de las balas cuando se aterra la vida y quedan los caballeros a pernoctar en el medio oeste en busca de agua en el oasis. John es el hombre capaz de mirar al mundo en contra de todo porque todo le confunde, le confuta y confronta semejando todo por igual. John es un hombre alto, delgado, espigado y enclenque cuando sus ojos tienen una sola dirección y es mirar a través de su rifle cuando es el hombre de las balas. John es el hombre perfecto, directo, consecuente y muy recto cuando en el oasis se detiene medio mundo en el medio oeste a saciar la sed que los llevan casi a morir. La gente que pernocta allí después de llenar a sus cantimploras, envases y vasijas duermen allí una siesta que los deja saciados inmortalmente. Los caballeros transeúntes en el medio del oeste dejan a sus camellos hacia un lado y ellos en el suelo en el medio de la fogata pernoctan allí para descansar la travesía que los lleva casi sin agua y sin vida por el camino del frío desierto, pero, no se imaginan que allí está John y que es el hombre de las balas siempre dispuesto a buscar pleitos por defender al oasis lleno de agua si es que siempre cae lluvia. John aparece y desaparece como fantasma en medio del oeste en defensa del oasis en medio del oeste. El camello de John dispuesto a ser el semental más raudo, veloz y rápido, sólo, se duerme cuando más John lo necesita. La vida marca trascendencia, catapulta, catapún y con los cánones sociales de la vida él está dispuesto a ser John el que aparece y desaparece como cruel y vil fantasma en medio del oeste. La vida de John es ser un hombre sin compasión ni ser raudo, pero, le llaman el hombre de las balas cuando con su rifle en mano y ojo en la mirilla se dispone a defender velozmente al oasis en el medio oeste. John sacude a su melena si él vive en el medio oeste donde no existen barberos y en medio del oeste con melena suelta, barba desarreglada y quijada flácida se debate con los caminantes transeúntes a una batalla campal, a un altercado frívolo y tan friolento como es el agua en el oasis. La camorra para John es incierta cuando se comete en el peor de los casos sangre derramada con daga filosa e inmortal como la sangre viva que, aún, después de ser derramada queda caliente y devastada. La idea de la vida es ser John, el hombre de las balas en un rifle viejo, obsoleto y muy desacertado cuando la bala toma otro rumbo y el rifle queda intacto con la esperanza de ser el perfecto blanco donde la bala debe caer, pero, el temblar de su mano lo deja absorto, con miedo y sin una bala recta que pueda de un ¡zás! matar al que se atreva a tomar agua del oasis. Aunque, John sabe perfectamente que ésos hombres que pernoctan allí son caminantes, transeúntes y andantes del medio oeste siempre arribando al oasis para ser saciados con su cantimplora. John está medio loco, está desquiciado y con vesania en la cabeza. Él, sólo, aparece y desaparece como vil y cruel fantasma para poder defender al oasis del medio oeste. John se atreve a desafiar la vida, a buscar pleitos con el caminante y realizar una camorra ideal y todo por defender al oasis en el medio oeste. John es afortunadamente el hombre vil, loco que cree que la bala del rifle cae siempre en el blanco, pero, su rifle no tiene ni balas, por eso, se hace llamar el hombre de las balas porque las balas ni aparecen y desaparecen en su rifle. La vida es cruel, vil y muy terrible cuando la vida atormenta con enfrentar una camorra, un altercado, una contienda en que su perfecto desafío queda metódico, melancólico, errático, muy lóbrego y funesto. La vida desencadena las cadenas que amarran a la vida siendo inmortal el desafío en ser el hombre de las balas y siempre tener a alguien en el blanco. La vida comienza con un hombre llamado John que aparece y desaparece como loco fantasma y vesánico adquiriendo dolor y funesto desenlace cuando su rifle no tiene balas y eso él ni lo sabe porque él siempre dispara al blanco para poder defender a su oasis de los caminantes, transeúntes y andantes que llegan a tomar agua de su oasis.
John aparece y desaparece, pero, hace acto de presencia cuando llega a pernoctar algún caminante. John es el hombre compasivo, real, pero, vesánico, el cual, su demencia le hace ver caminantes en un pleno desierto en el medio del oeste. John se halla solo, abatido, compungido y solitario en su choza en medio del oeste, pero, él, sólo, ve alucinación y psicosis desde una perspectiva en ver y observar celajes como caminantes en medio del oeste. John dispara a mansalva sin poder dar con el blanco porque precisamente y exactamente no existe nadie allí. La vida de John se debate en un ir y venir desatando furia, desasosiego y constante apego a defender el oasis en el medio oeste. John cree desde su interior que es el hombre de las balas, que tiene un rifle y que su bala va al blanco y que él dispone desde la mirilla con el ojo de su rifle. John decide enfrascar, enfrentar y acertar a la vida misma cuando en el afán en defender el oasis lo lleva por determinar la fuerza con que toma su rifle y apunta con ojo en la mirilla a la nada porque en realidad no existe nadie ni nada para poder combatir a realizar la camorra y pelear como un títere de buscapleitos en medio del oeste. John tiene botas vaqueras y en el talón espuelas que lo hacen ser el hombre más ideal y contraproducente en medio del oeste para poder defender al oasis en medio del oeste. John dispuesto como el hombre de las balas vio que su rifle se levanta con gran fuerza en su mano y verifica el cartucho donde van las municiones y antes de ser recámara observa bien al cargador del rifle donde está el cartucho lleno de balas, pero, él cree que tiene el cartucho lleno de balas y el cartucho está vacío, más no se sabe, si es que él se hace el loco o es un loco real. John aparece y desaparece desde el interior de su hogar hacia las afueras en el medio oeste para poder defender al oasis en el medio oeste. John es el hombre perfecto si le llaman el hombre de las balas, recto, directo y muy eficaz en el rumbo atrayendo y buscando pleitos con cualquier caminante y transeúnte la línea recta de su perímetro hacia el oasis imaginario que él cree que existe y no existe. John se siente en el balcón de su choza en el medio oeste para poder ser el hombre de las balas sucumbiendo en un trance delictivo, pasivo, pero, muy trascendental cuando el hombre de las balas, realmente, no tiene balas. John aparece y desaparece como cruel y vil fantasma de la vida cuando la suerte delibera a que tenga buena suerte y acertar en el blanco para poder defender al oasis en el medio oeste. La vida transcurre en el medio del oeste para poder subsistir y sobrevivir mediante el oasis lleno de agua de lluvia para poder llenar cantimploras y proseguir el rumbo y el camino. John se atreve a desafiar la vida cuando observa detenidamente a un transeúnte caminante y no detiene a su rifle, a su mano ni a la mirilla que observa a alguien por los alrededores del oasis. La única verdad es que John se aferra tanto y tanto a defender a su oasis de agua de lluvia que pierde noción, tiempo y obtiene una vesania cruel en su cabeza. La vida de John se petrifica al saber que su destino es tan cruel como haber sido un militante del tranvía ‘68 en la década de 1960. John aparece y desaparece dejando un vértigo en el vórtice en el medio oeste queriendo defender a su oasis de agua de lluvia petrificando la espera que desespera por tomar el rifle en sus manos y acabar de un ¡zás! con el traidor que llega a pernoctar cerca del oasis. John aparece y desaparece y hace que su rifle tome un rumbo incierto cuando observa pernoctar en el oasis a cualquier caminante para poder abastecer a su cantimplora de agua de lluvia. La vida comienza a deparar un siniestro cálido y un tormento de desapego a la fortuna de tener un oasis en el medio del oeste.
John es un militante viejo del tranvía del ‘68 en la década de 1960 que, sólo, quiso técnicas, tácticas y estrategias militares para poder con sapiencia liderar la fría verdad que su altercado, camorra ideal y contienda lo hacen merecedor de un alto rango. La única verdad es que la seriedad de la situación embarga a John como un destino y un camino que, sólo, puede lidiar con la única verdad que no se salva nadie defendiendo al oasis en el medio oeste. La insistencia de John en defender al oasis es porque él cree que ésa gente caminante le roba o le hurta su agua de lluvia en el oasis. John marca trayecto y trayectoria en una sola historia de virtud, honra, honestidad y esencia marcando un ritmo para poder pelear a muerte por defender al oasis de penas, silencios y de cantimploras que desean el agua de lluvia del oasis. John perpetra lo peor y es espantar para poder desalojar a ésa comitiva que llegó del desierto en el medio oeste a pernoctar en el oasis de sus aposentos y es que él desea convertirse en un héroe vesánico, loco y enloquecido por defender al oasis del medio oeste, pero, su rifle, aunque, él cree que tiene balas no tiene balas. John aparece y desaparece porque cree que así podrá ser el defensor del oasis en el medio oeste. La locura de John perpetra una cruel osadía cuando, sólo, siente y presiente que el oasis existe verdaderamente y que el deseo se convierte en defender con rifle y bala a ese oasis. La única verdad es que el instinto de John comienza a aparecer y desaparecer también cuando ocurre y transcurre lo que discurre un rifle con balas por defender un oasis, el cual, es la supervivencia del medio oeste. La choza de John es el aposento más humilde, pero, el más rico de todos los aposentos cuando tiene el oasis con agua de lluvia que se llena cada vez que llueve y todo mundo adquiere el preciado líquido del oasis de John en el medio oeste. John, sólo, hace defender al oasis del medio oeste. John es un hombre alto, delgado y enclenque, pero, se aferra a la vida cuando pelea a campal batalla con el tuerto, el cual, es un hombre rudo, corpulento y tosco cuando, sólo, desea el preciado líquido del oasis de John en el medio oeste. La vida para John es creer en la vesania que existe con un oasis en el medio oeste para sobrevivir con agua de lluvia y que él debe de proteger, defender y no dejar que tomen del oasis agua heroicamente para poder sobrevivir de los caminantes del desierto que llegan a llenar sus cantimploras en el oasis. John se aterra a pelear en un altercado feroz con el tuerto dejando abrir brechas, fronteras y murallas entre un hombre y un oasis que pierde en demasiada vil e irremediable su preciado líquido. El hombre de nombre John se dedicó en aparecer y desaparecer cuando todo su ser sólo quiso defender y proteger al oasis de la aventura de otros caminantes del medio oeste. El hombre como se hace llamar John el hombre de las balas, sólo, quiso una sola cosa y era traer en práctica toda técnica y táctica del tranvía del ‘68 o sea, del año 1960 del militarismo para poder defender y proteger a la gente y más a su oasis de la desventura o aventura de los caminantes del medio oeste. El hechizo del oasis del medio oeste era aparecer y desaparecer en el mismo medio del medio oeste donde John tiene su choza en el medio oeste. John se percata que del desierto viene un pelotón de caminantes a pernoctar en el medio oeste, o sea, a pernoctar en el oasis y él se prepara como si fuera una guerra mortal, una batalla campal o una contienda mortal. John siempre con su rifle con balas dispuesto a enfrentarse a lo que sea, sólo, fue un suburbio autónomo en decidir que era él el hombre de las balas el que se atreve a defender al oasis de los aventureros que llenan sus cantimploras, vasijas y envases del agua del oasis. John se atreve a desafiar la vida.
John desafía y perpetra lo peor cuando en el alma y la vesania de su poca mente en la testa quedó solitario, en soledad y en desolación en el oasis de la aventura de tomar agua en las cantimploras abasteciendo de sed a la garganta con agua fría. John se aferró a la única idea de defender el oasis en el medio oeste, pero, no fue bastante tenía que tener su rifle lleno de balas y eso era lo que faltaba en realidad, cuando en su vesania y en su locura él ve y observa que su rifle tiene las balas suficientes, pero, no llenó las expectativas de un calibre tan alto como lo era tener un rifle cargado de balas. John sólo quiso ser como el hombre protector y el hombre defensor de la vida y más del oasis en el medio oeste. John quedó como le llaman el hombre de las balas cuando en la aventura de ser un defensor del oasis quedó como el dolor de cabeza defendiendo y con su rifle, el cual, para John tenía balas sin tener en realidad, sólo, en su vesania locura él cree que su rifle tiene balas. Él dispara al aire y hace sonar el rifle como si hubiera estado cargado, pero, no, no era sólo en su locura y en su tortura de haber sido un militar del tranvía del ‘68, o sea, del año 1960 y que con tácticas y técnicas John defiende pulso a pulso y gota a gota al agua de lluvia del oasis del medio oeste. Únicamente extrajo dolor, compasión por sus vecinos en el medio oeste en cada choza aledaña y que son sus vecinos, pero, era más la tristeza que defender supuestamente un oasis que ni existe en el medio oeste. John era el hombre de las balas cuando en el oasis se aprende a defender y a proteger el oasis de una manera invisible y que así era el oasis que ve John en el medio oeste cruelmente por su locura y su vesania en la testa de un viejo militar. La choza de John, era una vieja choza, de vieja madera y la madera casi cruje como las piedras que lleva un río. John sólo se atreve a ver el desafío en defender y proteger a su choza y a su oasis de la aventura de los caminantes que se atreven a pernoctar en el oasis del medio oeste. La vida de John se atreve a desafiar la forma y manera de atreverse a indentificar que el instinto de John se ve en la encrucijada de ser el hombre más indeleble y más fuerte si siempre está con el rifle en mano y lleno de balas. John sin importar que si tiene o no balas en su rifle, él, en su afán de un inmortal desafío se encierra en el cometido de ver el cielo lleno de balas y de una cruel insistencia de amar al oasis en el medio oeste. John quedó como el viejo y el hombre de las balas automatizado la espera y la nueva era de atreverse a defender y a proteger un oasis, el cual, es todo para él y su choza donde pernoctan los caminantes de una sola aventura en aventurarse por el medio oeste. John toma su rifle cuidadosamente y con una delicadeza para que el calibre no se dispare y lo toma y lo calibra con balas y coloca la mirilla en su ojo derecho y ¡zás! dispara a lo divino. John se prepara con su calibre y con la mirilla para defender al oasis y su choza de esos caminantes aventureros que comienzan a caer y a pernoctar en el medio oeste. John se declara el protector y defensor como una vez en el tranvía del ‘68, o sea, del año 1960 y que fue el militar con más rango que ninguno otro militar, pero, después su vesania llegó en su testa cuando la locura sopesó más que aquellas tácticas y técnicas que aprendió en el tranvía del ‘68. John quedó como el hombre de las balas y sin balas en su vesanía y en la total locura de su atrayente desafío quedó como el dolor de la fría verdad. John es el hombre de las balas y quedó como el desastre y como la fría vesania en su cabeza cuando en el altercado frívolo y tan desafiante de creer que su forma de ver el cielo quedó como las balas como aves volando lejos. John quedó como el cielo lleno de nubes blancas y así era su testa y su cabeza llena de nubes blancas que entorpecen a su frívolo desenlace.
John aparece y desaparece atrayendo la comitiva de caminantes que pernoctan en el oasis donde él reside en el medio oeste para defender y proteger al oasis. John es el hombre de las balas el que automatiza la espera inesperada de salir airoso con balas en un rifle defendiendo y protegiendo al oasis del medio del oeste. Ingrato es el deseo de John cuando en el embate de dar una conmísera atracción le atrae defender como un héroe y tan valiente como un hombre heroico que trasciende la vida como un defensor del oasis en el medio oeste. John aparece y desaparece como un cruel y vil fantasma en medio del oeste para poder defender y proteger al único oasis que existe en su propia cabeza. John es el hombre delgado, enclenque, alto y espigado, el cual, sólo, desea con su poder de valiente y hombre heroico defender al oasis que todos desean poder abastecerse de agua de lluvia por caminantes y andantes en el medio del desierto que llegan a pernoctar en el oasis de John. John acelera su mente y desenreda la locura cuando en un abrir y cerrar de ojos, sólo, quiere defender a su oasis de gente caminante que sólo desean el agua que es el preciado líquido para poder sobrevivir y subsistir, pero, John es el buscapleitos cuando va aceleradamente a defender con capa y espada al oasis, pero, era sólo con su rifle sin balas siendo el hombre con balas lleno de una locura que siente y sabe que su rifle tiene balas, aunque, verdaderamente y con certeza no las tiene. La vesania de John es poder imaginar a un oasis entre la choza y el medio oeste y sin saber que no existe nadie que pernoctan alrededor del oasis, él sabe sólo una cosa que calibra a su rifle y donde pone la mirilla ahí pone la bala dejando matar a todo aquél que se acerque al oasis a tomar el preciado líquido del agua de lluvia. John, en una noche, siente y percibe un ruido y él saca a su rifle y con ojo en la mirilla dispara a lo adivino queriendo defender al oasis de gente sin escrúpulos que, sólo, desean el agua del oasis, pero, John es astuto, audaz y tenaz en el afán de defender a capa y a espada y en vez de a capa y espada era su rifle que siempre lo calibra y lo tiene accesible a su mano. John hace un ruido en su mente extraordinario y es que es el rifle que él hace disparar con tanta fuerza y voluntad que lo hace único, imparable e insostenible cuando es el hombre de las balas y él hace disparar a su rifle como si fuera un cañón de batalla campal, pero, era su único rifle el que hace vibrar, calibrar y disparar para poder defender lo que es suyo cuando la vida atemoriza vagamente en decir y expresar que el oasis sólo existe en la cabeza de John, aunque, él se encuentre en medio del oeste. John aparece y desaparece vilmente como un cruel fantasma en medio del oeste y cerca del oasis viendo y observando que allí pernoctan los caminantes, pero, era sólo en su propia cabeza. La vida para John edifica, extrae y comienza a debatir en un desenfreno de locura total cuando dispara a lo adivino y cae el peor de los caminantes rendido ante el oasis de John y John buscapleitos se enfrenta gallardamente a ése hombre que yace tirado en el suelo por el disparo a lo adivino del rifle de John. John se aterra, pero, más se enfrenta al dolor apaciguado, tibio llegando a lo frío y al frío desenlace de querer amarrar, atrapar, atar y rendir a su oponente el que desea el líquido preciado de lluvia del oasis. John y su locura lo hacen merecedor de una intransigente vesania, la cual, petrifica y atormenta la vida mortal e inmortal de un hombre que defiende indeleblemente a su oasis de aquél que desee tomar agua de lluvia de un oasis que permanece intacto en su cabeza. John aparece y desaparece como un vil fantasma y siempre con su rifle en mano dispuesto a atacar, a defender y proteger a su oasis de todo aquél que logre llegar a su oasis.
John, en su testa, sólo piensa que haber sido militar no le da derecho por haber sido un militar del tranvía del ‘68 de la década de 1960 a disparar a lo adivino cuando ejerce poder, supremacía y toda valentía por ser un militar. John, en su testa, sólo, afloja la pura verdad, intacta y resiliente para poder ofrecer toda valentía, audacia, tenacidad para combatir por defender y proteger al oasis de yace intacto en su cabeza. John decide enfrentar sin cobardía a su oasis llevando en su interior la vida sin ser cobarde con vesania y locura adyacente queriendo observar siempre al oasis en el medio del oeste. La vida se atemoriza vilmente como ver a un fantasma cruel, pero, iluso como la vesania intacta que tiene John en su cabeza. La vida marca trayecto y es el medio oeste que yace el oasis para abastecer a las cantimploras de hombres del desierto caminantes que pernoctan allí toda la noche para poder sobrevivir y subsistir en medio del desierto. La vida de John queda en una vesanía y locura transparente e invisible que, sólo, en su cabeza posee cuando no existe ningún oasis ni caminantes que pernoctan en el oasis después de abastecerse de agua. John, sólo, desea observar al oasis y sale de su choza, queda petrificado y sentado en el balcón de su choza observando al oasis transparente e invisible sólo imaginativo en su cabeza. La vida de John encrudece de espanto inseguro cuando intenta tomar a su rifle con alto calibre y mirando por la mirilla con su ojo sin ser tuerto como a aquél tuerto que se enfrentó una vez disparando fuertemente con su rifle por defender al oasis siendo el hombre de las balas con un rifle que no tiene balas. Aquél tuerto muere en manos de John siempre defendiendo y protegiendo al oasis sin importar ser rudo, tosco y corpulento. John sin ser tuerto con ojo de la mirilla de su rifle es el hombre de las balas el que defiende y protege al oasis de cualquier aventurero y caminante que desee el agua de lluvia en el oasis. John hace de su rifle un valiente artefacto que dispara a lo adivino y a mansalva para poder defender y proteger a su oasis de todo aquél que desee de su líquido. John se percata que alguien logra tener acceso al oasis del otro lado del este del oasis donde él no tiene visibilidad y comete y se enfrasca y se enfrenta al peor de los enemigos un gnomo o un duende que desea el agua de lluvia del oasis de John. El duende tan diminuto y pequeño se hace casi invisible y no visible ante los ojos de John cuando, sólo desea al líquido de agua del oasis de John, pero, John decido, parco, valiente y audaz que logra percibir al duende en el este del oasis y lo enfrenta como todo héroe del oasis. El duende es diminuto y pequeño se hace grande por querer abastecer a su cantimplora de agua cuando decide enfrentarse a la vesania de John como un duende con locura y sigue los pasos de John en esa cruel locura. El duende, diminuto y pequeño, se hace valiente ante John, ante un hombre valiente, enclenque, alto, delgado y espigado, pero, el duende es más astuto llenó casi tres galones de agua del oasis y se abasteció con mucha saciedad y ansiedad y, eso, a John le sopesa claramente, evidentemente y contundentemente en su vesania cabeza como si le estuviera robando del preciado líquido del agua del oasis que sólo existe en la testa de John. La vida marca trayecto, trayectoria y es un proyecto perseguir al duende porque es tan diminuto que se escurre entre las piernas de John y se pierde dando vueltas al oasis sin tener John en visibilidad al pobre duende. John dispara a lo adivino cuando en el afán, sólo, desea defender a capa y espada a su oasis invisible, inventado, imaginativo en su sola testa. El duende, diminuto y pequeño, se hace grande por robar y hurtar el preciado líquido del oasis de John. La única verdad es que se intensifica la búsqueda del duende alrededor de todo el oasis, pero, el duende que es tan diminuto se escabulle de la vista de John.
John petrifica su forma de ser y sus ojos claramente visibles han visto un duende en el oasis y él desea sólo defender y proteger el preciado líquido de agua de lluvia. La vida para John es contundentemente valiente de enfrentar a la vida, a todo aquél rudo, corpulento y fornido, sí, a todo hombre que desee hurtar del oasis el agua que John defiende y, aunque, sea tan diminuto como ése duende. John perpetra y acomete lo peor en su vil vida y es disparar a lo adivino y, más, directamente al cielo para asustar y acelerar el corazón de un duende pequeño, diminuto y que se entregue a las manos de un poder valiente como es el poder de John ante la pérdida de agua de lluvia de un oasis inventado con la vesania de John en su testa. La cabeza de John piensa e imagina que el oasis está al acecho de un ataque furtivo, funesto y aciago por querer tener en cantimploras al agua de lluvia. Aquél duende lo que obtuvo del oasis en su cantimplora es un lindo, transparente y claridad de agua huyendo fugazmente y escapando en fuga por todo el medio oeste y John con rifle en mano le dio la vuelta a la choza buscando y enfrentando al pobre duende cuando todo era imaginación de John. Por fin, John se detiene en la choza a pensar porque estaba muy mareado de dar tanta vuelta a la choza y se dijo para él mismo que dejara escapar al duende. John es el hombre de las balas, el que ni una bala tiene en su alto calibre de rifle sino que tiene una imaginación innata, pura y condescendiente que sólo hace temblar a cualquier caminante que logre llegar al oasis para abastecer en su cantimplora con el agua del oasis. La imaginación de John es tan grande e inmensa que lo hace ser a aquél militar del tranvía del ‘68 ejerciendo cabalmente su posición en una valiente época. John se prepara intensamente, en vesania, insania y demencia por una locura extrema y aguda y que lo hace sentir ser el dueño del oasis en el medio oeste para defender a capa y a espada, pero, era con su rifle que él defiende y protege a su oasis. La vida de John perpetra, acontece, asusta y enfrenta a todo aquél en el oasis y, así, llega un hombre ciego para abastecer a su cantimplora de agua, pero, él es el hombre de las balas y por defender al oasis no se da cuenta de una cosa y es que el hombre es ciego. El hombre que se hace ser el ciego, sólo, quiere el agua del pozo y le hace ver a John que es un hombre pobre, ciego e indefenso para que lo deje llenar su cantimplora de agua del pozo del oasis. John no se percata que el hombre es ciego y dispara al cielo para espantar, asustar y enfrentar a todo aquél que se acerque al oasis sin importar ceguera, sordo o mudo, si es cojo o tuerto, sólo, enfrascando y enfrentando a todo mundo tan valiente sin ser cobarde por defender y proteger al oasis. John se aferra como se aterra la vida por el mundo y tan inmundo y que robar y hurtar del agua de su oasis cuando se enfrasca en tormenta, sol y sereno a defender y proteger a su oasis de todo aquél que quiera en su cantimplora el agua del oasis. Huyendo de todo y fugazmente se aterra a ser como el dolor o como el frío nefasto de todos los tiempo cuando en el oasis se aferra a proteger y a defender, aunque sea, en la vesania cabeza de John siendo el buscapleitos y el hombre de las balas del medio oeste. John se entristece de tanto y por todo cuando el oasis se se hace imaginariamente en la testa de John y él lo defiende así con su rifle calibrado y más que eso con unas balas que no tiene su rifle, sólo, existen las balas en su vesania, insania y demencia en la testa de John. John sin librar ni librar la razón en una cordura sensata no quiere recordar la pura e impoluta verdad de que no existe ningún oasis ni un rifle calibrado con balas. John sólo siente y presiente el desafío inerte e insensato en su testa desafiando la comarca comitiva de defender y proteger al oasis de gente caminante que pernocta allí en el oasis para descansar de la aventura y la travesía del frío desierto llenando a sus cantimploras de agua de lluvia dle pozo o del oasis de John.
John aparece y desaparece como un cruel y vil fantasma en medio del oeste en la choza donde se halla el oasis que sacia la sed de todo caminante que desea abastecer a su garganta y cantimplora del agua de lluvia. John aparece y desaparece como si nada en el oasis o en la choza para poder defender con rifle en mano y siendo el hombre de las balas, creyó que su rifle era un artefacto real y que hacía el ruido de detonar la bala, pero, sólo, el ruido estaba en su mente y en su insania demencia que detona a la bala en su rifle. Posiblemente, será como un oasis diferente, real y no en una fantasía llena de malos recuerdos que pasan a ser como el olvido. John es el hombre de las balas siendo el rey de las balas, pero, en el crepúsculo, ocaso y en la noche es él quien lidera cerca de la choza de John a defender a su oasis de caminantes y aventureros que sólo tienen una sola cosa por hacer y es tomar, robar y hurtar del agua del oasis de John. El llanto aviva como el ruido del agua que cae al pozo o al oasis cuando John se atreve a desafiar el sol, a la madrugada o al sereno, cuando sólo le resta querer sobrevivir y subsistir para defender y proteger al oasis y que está solo en su testa como insania o demencia automatizada de un cruel y vil espanto cuando él aparece y desaparece en el oasis perpetrando solo defender de los caminantes. En el oasis llega una mujer prostituta a tomar de su agua en el pozo y John la observa y la mira con recelo y con desconfianza, pero, en el ademán frío de su piel y de su cuerpo la anheló tanto que pensó en ella como todo hombre enamorado de una verdadera mujer. John solitario, en desolación y en soledad se olvidó de cómo amar a una mujer y él quedó frío y frívolo sintiendo que sus fuerzas se debilitaban de tanto amar a ésa mujer prostituta que quedó como el desafío frío. John piensa en ésa mujer como alguien perceptible, real y muy verdadera, pero, en realidad, es igual al oasis que ni existe. John la mira y queda frizado de espanto, de recelo, y de una desconfianza innata e inerte como si fuera todo un hombre enamorado de la vida, del sol, del sereno y de la tormenta. John se aterra como se aferra a su visión y queda observando a ésa mujer como una gran e inmensa fantasía que le ahoga el alma, el cuerpo y más el corazón, pero, es que es irreal, inexistente y sin ser verdadera quedó como el hombre con balas, pero, ahora quedó sin balas porque no disparó a mansalva ni a lo adivino como siempre lo hacía por defender y proteger al oasis de los caminantes que pernoctan en el oasis. John parece ser seducido, inerte y muy sensual si la mujer viene hacia él con ínfulas de un coqueteo de cintura y de caderas moviendo y contorneado a su cuerpo como toda dama que desea enloquecer a un hombre y más a un hombre que posee un oasis para todos los caminantes del frío desierto que pernoctan allí. La mujer va y viene y más viene que va, sí, hacia John. La mujer se impulsa como hoja al viento, como ave volando por los aires o como pez que nada en el agua, pero, llega hasta él y John paralizado, inerte e inmóvil no sabe ni qué hacer con ésa mujer tan bella y hermosa como la rosa que da todo su aroma como fragancia que sin aún no marchita. La mujer bella y hermosa quedó como la primera era, como la época sin agua ni lluvia que empapa a la piel de deseos cuando John sólo la miró y la observó a ésa mujer para poder amar y ser como la esencia automatizada de espanto y tan seguro como quedar sin balas de un rifle por tanto detonar a los caminantes que desean del agua del oasis. Ésa mujer y que viene a John con ínfulas de la mujer fatal es una prostituta, la cual, solo desea el agua del oasis de John. Mientras que John se debate en un ir y venir lejos de la realidad y todo porque en su insania y demencia sólo piensa en inventar e imaginar a todo un oasis, el cual, ni existe en la realidad sólo en su testa.
John observa a ésa mujer que va hacia él con donaire y dulzura que a cualquier hombre embelesa, enloquece y amanece con él en la choza de madera, la cual, cruje como la leña, pero, arde como la hoguera. La vida comienza a bifurcar y se pregunta ¿quién es ésa mujer junto al oasis? y que amó indeleblemente y vehementemente a John. Ésa mujer lo acecha, lo devora y lo hace ser un mojigato ante la vida y la adversidad cuando lo hizo rendir ante la vida y bajar el calibre alto de su rifle con balas, con las únicas balas que tenía el rifle, pero, todo era producto de una vesania y una demencia que le hacen ver a un oasis lleno de agua de lluvia y que John no estaba dispuesto a compartir y todo porque él cree que le hurtan o que le roban el preciado líquido cuando la lluvia es de todos. La vida de John aparece y desaparece vil y cruelmente en la choza esperando por alguien que pueda pernoctar en el oasis llevando consigo una cantimplora llena de agua de lluvia, por lo tanto, se edifica el tormento de ésa mujer que amó John y que ella igualmente lo amó, pero, todo producto de la vesania de John como al igual que el oasis no existe ésa mujer. La vida de John fue amarse en soledad, él solo en su pobre habitación le agradó tanto, pero, desapareció ésa mujer de su vista, de su vida y de su alrededor. La vida de John quedó en soledad, desolación sin finiquitar y en un terrible rencor de soledad cuando atormenta y bifurca la vida en un transigir de desesperación por amar y ser amado. La vida de John aparece y desaparece como por arte de magia cuando el tiempo y el temor se aferra y como se aterra en defender y proteger al único oasis que tiene John, pero, en su sola cabeza. La vesanía y la locura de John es aguda, un psicosis alterada y tan eficaz como poder percibir gente y caminantes pernoctar en su choza como todo aventurero de la travesía por el frío desierto. La vida de John aparece y desaparece de la vida en el oasis como un vil y cruel fantasma y es que él solo desea con rifle en mano y ojo en la mirilla defender algo que no está en sus cabales ni en la noción del tiempo de John. La vida para John fue inocua, idónea, trascendental, transparente y clara como el agua de lluvia del pozo deseando abrir brechas, pero, sólo, en la locura que observa desde su propia mente. La vida de John atemoriza con devolver una insania o una demencia cuando el oasis desaparece de su vista, pero, aparece en sus recuerdos. John y el oasis siendo el hombre de las balas automatiza la espera inesperada de creer que alguien viene hacia la choza y al oasis a tomar el preciado líquido, pero, en realidad es el viento que viene sosegado, susurrando y murmurando a la vida de John y él cree que puede ser alguien y calibra en alto a su único rifle con balas que ni existen sino un rifle ya detonado que no puede detonar más. La vida para John es acercarse a la realidad, pero, está tan lejano de la impoluta verdad que queda huérfano de una cordura sin cesar. John aparece y desaparece de la choza como un cruel y vil fantasma y el viento, otra vez, le susurra y le murmura pernoctar allí como cualquier caminante, pero, en el afán de creer que vendrá alguien queda solo y solitario y en una desolación inconclusa. John siente ansiedad, desesperación y exasperación al ver que no viene nadie a tomar o hurtar el agua de lluvia del pozo. John aparece y desaparece de un lado a otro como un cruel y vil fantasma cuando su cometido es tener un ojo en la mirilla y disparar a mansalva y a lo adivino como todo militar del tranvía del ‘68 con su rifle en mano y con balas, pero, el rifle no tiene balas. La única verdad es que para John es indeleble como huella imborrable que quede el oasis como vesania en una testa que no tiene cordura.
John aparece y desaparece en la choza buscando siempre a quién culpar, asustar y espantar del oasis para no hurtar el preciado líquido de agua de lluvia del pozo de John. John petrifica y perpetra la ansiedad, el rencor y la desesperación en creer que la vesania es incurable, pero, él ni sabe que la vesania y que el oasis lo tiene en su testa. La vida de John aparece y desaparece en la choza siempre buscando alguien que desea pernoctar en el oasis, pero, el rifle queda sin apuntar al blanco cuando no aparece ni la sombra de aquél que desea hurtar el agua de lluvia en el oasis de John. John y su cometido se enfrasca en ser un buscapleitos siempre a merced de las balas que tiene en su rifle para poder dar en el blanco, pero, esta vez queda incoloro, en desdoro y en una quid sin ser realidad porque su vida aparece y desaparece como un vil y cruel fantasma en la choza donde existe un oasis y es sólo en la naturaleza de su vesania. John quedó tuerto por poner demasiado e insistentemente un ojo en la mirilla cuando peleó al enfrentarse a un tuerto, quedó casi ciego como aquél ciego que le negó agua de lluvia del pozo, quedó sin amor de una mujer y todo porque él también le negó agua de lluvia del oasis y John, por último, quedó como un duende tan pequeño y diminuto como su vesania inmensa que tenía en su cabeza por ser tan tacaño y no dar ni ofrecer del agua de lluvia en el oasis y todo fue inventado e imaginario en la testa de John. John nunca supo que dar era recibir y lo que recibió fue el propio hechizo de su propia mente en vesania cuando no pensó ni imaginó en la realidad y que el agua de lluvia le pertenece a todos y quedó como el hombre de las balas, pero, en realidad sin balas sino en una imaginación que lo llevó a un hechizo por no compartir del agua de lluvia del oasis de su propia mente.
FIN
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Autor:
EMYZAG (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 29 de octubre de 2026 a las 00:04
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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