Tenía los ojos abiertos, pero
estaba dormida.
Tenía los ojos
cerrados,
pero veía su vida
transparente.
En la novela "El Giocondo", de Francisco Umbral, pag 186.
No puede ser: dos accidentes de tren de alta velocidad en lo que va de año en España: Lamento.
En un momento dado, cuestión de segundos, se escuchó ruido, sólo ruido, que a los allí presentes les presagiaba un peligro terrorífico por lo real que supone todo ruido e imgen que acerca y trae la imaginación; después todo ya fue y se volvió otra realidad, otro mundo para algunos, nada para otros. Mañana, y a la par ya de los recuerdos, más hondos aún, escucharemos un triste silencio y que será, seguro, las consecuencias de lo que no pudimos evitar: después, en los siguientes días, y seguramente, habrá un silencio definitivo; el de siempre en estos casos y que durará un tiempo en que los recuerdos sean recuerdos.
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Autor:
Nkonek Almanorri (
Offline) - Publicado: 28 de octubre de 2026 a las 17:46
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

Offline)
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