Soliloquio sobre el árbol de lo eterno.

JordiCris ✍️



Soliloquio sobre el árbol de lo eterno.
 
“La vida no nos pertenece del todo:
somos el instante en que el futuro
recibe algo del pasado
para poder continuar” 
 
I. La sabiduría de la semilla:
 
Hay una edad en que el hombre
confunde vivir con llegar,
y mide el valor de sus pasos
por lo que consigue alcanzar.
 
Pero el tiempo, viejo maestro,
sin voz, sin prisa y sin dueño,
le enseña que hay más grandeza
en cultivar que en ser el dueño.
 
“Quien solo vive para sí mismo
cabe entero dentro de su tumba;
quien vive sembrando para otros
hace que su ausencia dé frutos”.
 
II. El sentido de lo invisible:
 
No pregunta la semilla
qué primavera vendrá,
ni exige al surco promesas
que el cielo no puede firmar.
 
El maestro enseña a un niño
sin saber quién será aquel;
quizá un día salve otros mundos
con lo aprendido de él.
 
“La verdadera trascendencia
no consiste en no morir,
sino en dejar en otras vidas
memoria de algo que las haga vivir”
 
III. Los ejemplos del camino:
 
Es quien levanta una casa
sin reclamarla a la historia;
quien cuida a sus padres ancianos
sin convertirlos en memoria.
Es quien defiende al vencido
cuando el aplauso está ausente;
quien dice la verdad desnuda
aunque incomode a la gente.
 
Es quien escribe unos versos
que nadie quiere escuchar,
pero salva con una palabra
a quien pensaba naufragar.
 
“No siempre cambia el mundo
quien conquista una nación;
a veces basta una mano
para cambiar un corazón”.
 
IV. El tiempo y sus espejos:
 
Somos apenas un instante
en el reloj del universo,
una pregunta que camina,
un animal buscando sentido.
 
Venimos sin haberlo elegido
y partimos sin poder negociar;
entre esas dos puertas inciertas
nos queda aprender a amar.
 
El río no guarda sus aguas,
ni el viento conserva su voz;
sin embargo, ambos dejan huellas,
que no comprende el reloj.
 
“La muerte no vuelve inútil la vida;
la vuelve urgente y preciosa.
Una flor no deja de ser bella
porque conozca su última rosa”.
 
V. La paradoja de existir:
 
Quien acumula riquezas
puede morir sin tener nada;
quien comparte el pan más humilde
deja la mesa iluminada.
 
Quien necesita ser recordado
vive prisionero del ayer;
quien obra sin pedir memoria
ha comenzado a comprender.
 
Porque el ego pregunta:
¿Qué quedará de mí?
 
Y la conciencia responde:
¿Qué habrá sido estando yo aquí?
 
“No es más larga la vida que perdura,
sino más honda la que deja huella;
no es más rico quien posee estrellas,
sino quien comparte su noche oscura”.
 
VI. El árbol y la eternidad:
 
Planta un árbol, aunque mañana
no puedas verlo crecer;
riega el jardín de otro tiempo
sin preguntarle por qué.
 
Sé raíz cuando nadie te mire,
sé refugio cuando arrecie el dolor;
que tu paso no deje cenizas,
sino tierra dispuesta a la flor.
 
Y si un día, bajo sus ramas,
un desconocido encuentra la paz,
habrá en tu gesto una forma de vida
que ni la muerte podrá desmentir jamás.
 
Porque el árbol no sabe quién llega,
ni pregunta quién lo plantó;
simplemente ofrece su sombra
a quien el cansancio venció.
 
“Quien planta un árbol sabiendo
que nunca se sentará bajo su sombra
ha empezado a entender la vida:
ha comprendido que existir no consiste
únicamente en alcanzar los frutos,
sino también en sembrar
aquello que otros merecerán recoger”.
 
VII. La última enseñanza:
 
Al final no habrá equipaje
que el tiempo permita llevar:
ni el oro, ni el nombre, ni el orgullo,
ni los aplausos de la vanidad.
 
Quizá solo importe el recuerdo
de una herida que supimos cerrar,
de una mano que no abandonamos,
de un amor que enseñamos a amar.
 
Y entonces comprenderemos,
cuando calle nuestra voz,
que vivir no era vencer a la muerte,
sino darle a la vida una razón.
 
“El hombre alcanza su mayor altura
cuando deja de preguntarse cuánto vivirá
y comienza a preguntarse
qué merece vivir después de él”
 
El árbol de lo eterno te dice que,
la sombra que proporciona permanece
que el árbol crecerá aún sin nosotros
para cobijar otras vidas que no conoceremos.
 
Qué sus raíces buscarán una tierra
que nuestras manos ya no tocarán;
sus ramas conversarán con el viento
y otros cuerpos bajo él descansarán.
 
Quizá nadie conozca nuestro nombre,
quizá nadie recuerde el sudor;
pero habrá una sombra en el mundo
nacida de nuestra voluntad.
 
Y esa será la respuesta, sencilla como su verdad:
 
El sentido de la vida
no es algo que se encuentra ya hecho,
 sino una construcción personal
basada en elecciones, actitudes y vínculos
que tienen un único fin:
 
“La felicidad es el significado y el propósito de la vida, el fin de la existencia humana”
–-Aristóteles–-
 
CRISPÍN
Poema Nº171
@JordiCris Derechos de autor reservados©️
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  • Autor: CRISPÍN (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 28 de octubre de 2026 a las 06:39
  • Comentario del autor sobre el poema: Este poema es un soliloquio existencialista de siete actos sobre el sentido de la vida, la conciencia del tiempo y la herencia invisible de nuestros actos. La voz es mía con reflexiones y aforismos anotados en mi memoria y experiencias de quién ahora ha aprendido a vivir feliz, que lo tuvo todo siendo infeliz, de quiñen lo perdió todo para empezar de nuevo a serlo, de quién ha aprendido por propia experiencia que la línea roja entre la vida y la muerte es más fina y cercana de lo que nunca logramos a ver y entender y que por eso, mi es es prestada al árbol de lo eterno quien a través del tiempo y la sabiduría puede transmitir mejor estas reflexiones desde su perspectiva y con pedagogía que da la sabiduría de eternidad.
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 2
  • En colecciones: Aforismos, ´Filosofía, Cultural, Enseñanza, Metáforas Extendidas (Alegorías), Naturaleza y astrología, Poema extendido, Poema Policromo, Serie de poemas \"La Vida\", Serie \\\"Mi poesía\\\", Soliloquios, Verso Libre.


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