Cuando uno se entrega
como la hoja al viento,
no existe sostén
ni apoyo,
solo el tejido de sus venas
que se unen hasta encontrar
la voz de su
corazón.
Allí todo está ganado,
el viento le desprende
el miedo de la piel.
Alcanza su único gran valor
dejarse
caer.
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Autor:
Luisa Arciniegas (
Online) - Publicado: 27 de octubre de 2026 a las 19:16
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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