De repente
oigo mis propios pasos
nos miramos
y no me dice una palabra.
Los recuerdos llegan:
nunca antes
el ayer
estaba tan cerca de uno.
Ella estaba ahí
parada, sin prisa
sola y acompañada
con multitud de sombras
como parte de ese todo.
El dolor no está en la muerte
está en el silencio que deja
en la taza sin sus labios
en la silla vacía
y en el número sin respuesta.
Llega sin avisar
y no respeta despedidas
ni ese último café.
— LMML
-
Autor:
LMML (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 27 de octubre de 2026 a las 15:01
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.