El verso es una estratagema
Voy sobre tí en las nubes de una ilusión que pasa
y al momento que pasa se me antoja tomar
con la mano que escribe y la mente que atrasa
un orgullo ridículo, que se niega a soñar.
Tú no te has dado cuenta y a lo mejor lo sabes,
el corazón humano es oscuro y tenaz,
coexisten en su fondo los pensamientos graves
y las cosas humildes que no saldrán jamás.
¿Te diré lo que siento? No se... No estoy seguro
y si me decidiera será un rapto entre honduras
dónde la niebla surja dibujando en oscuro,
caricias insondables y madrugadas puras.
Te asustarás acaso y emprenderás la huída
a lo que presupones te puede proteger
y el preciso momento cerrará las salidas
y ya no tendré nunca la opción de pretender.
Y yo que no recuerdo las cosas más recientes
dudaré si exististe y otra vez dudaré
en escribir estos versos persistentes
para saber si es cierto si me amaste o te amé.
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Autor:
maurix salgado (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 27 de octubre de 2026 a las 11:58
- Comentario del autor sobre el poema: El título y la primera estrofa (La ilusión y el orgullo): El poema arranca con una dualidad fascinante: la navegación en «las nubes de una ilusión que pasa» frente al impulso de aferrarse a la realidad mediante la escritura. El verso se presenta aquí como una «estratagema», un ardid del poeta para capturar lo efímero y frenar «un orgullo ridículo, que se niega a soñar». La mano que escribe y la mente que atrasa configuran ese conflicto interno entre el deseo y la contención. La segunda estrofa (La oscuridad y la humildad del corazón): En estos versos se explora la complejidad del alma humana, descrita como «oscura y tenaz». El texto nos recuerda que en nuestro interior cohabitan los pensamientos más profundos y graves junto a «las cosas humildes que no saldrán jamás», aludiendo a esos sentimientos íntimos que guardamos celosamente del mundo exterior. La tercera y cuarta estrofa (La duda, el miedo y la huida): El tono se vuelve vacilante y temeroso ante la posibilidad de la confesión: «¿Te diré lo que siento? No sé... No estoy seguro». Se dibuja un escenario de incertidumbre donde la niebla evoca «caricias insondables y madrugadas puras». Sin embargo, surge también el temor a la reacción ajena, al miedo de que la otra persona emprenda la huida buscando autoprotección, cerrando así todas las salidas y clausurando la opción de pretender. La quinta estrofa (El olvido y la persistencia de la memoria poética): El cierre es de una melancolía desgarradora. Ante la fragilidad de la memoria («yo que no recuerdo las cosas más recientes»), el yo lírico se debate en la duda sobre la existencia del otro y de lo vivido. Es aquí donde la escritura cobra su sentido último: «escribir estos versos persistentes / para saber si es cierto si me amaste o te amé». La poesía se convierte, de este modo, en el único puente firme para comprobar la autenticidad de un amor que el tiempo y la duda amenazan con desvanecer.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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