Ni siquiera el paisaje
movió tus alas,
ni la tenue luz
que titilaba
juguetona
a través de la ventana…
Y te quedaste perpleja,
vacía la mirada…
buscando respuestas,
aquellas
que no encontrabas.
Tu mente divagó,
el pecho se agitó.
Tus pálidos labios
con leve temblor.
La noche era fresca,
regalaba ese peculiar
olor a hierba,
a flores de azucenas,
a tierra mojada…
Sin embargo,
no aliviaban
la mente turbada.
Quizás has caído,
te has hecho pedazos.
Tus cansados pies,
no encuentran destino.
Pero es que, ángel mío,
jamás se ha apagado
el fuego encendido,
ni jamás detiene
su inquieto sonido,
el viejo reloj.
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Autor:
Vicky Ley (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 27 de octubre de 2026 a las 11:33
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1
- En colecciones: La vida espera por ti.

Offline)
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