Tu carita de ángel me llena de calma,
eres el reflejo que me alegra el alma.
La maravilla más grande que Dios me ha mandado,
el regalo más dulce que tengo a mi lado.
Eres la luz que ilumina mis días,
mi vida entera se llena de alegrías.
Zoé, mi niña, mi tierno lucero,
tu sabes muy bien cuánto te quiero.
Tu risa es el elixir que cura mi herida,
un dulce encanto que me aferra la vida.
Tenerte en mis brazos disipa el desvelo,
contigo a mi lado yo toco el mismo cielo.
Hoy doy gracias al cielo y al destino
por cruzar tu mirada con mi camino.
Por ser la maravilla que me hace feliz,
mi pequeña Zoé, mi tierno tapiz.
Pedro Antonio Bolivar Loncarich.
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Autor:
Bolivar Loncarich Pedro Antonio (
Online) - Publicado: 27 de octubre de 2026 a las 09:37
- Comentario del autor sobre el poema: Viaje mucho. Conocí mares, montañas y ciudades. Hoy, en mi memoria, los viajes más grandes no están en las fotos que publiqué, sino en las que no tomé: en la mirada de Zoé cuando me reconoce, en su manita que me aprieta fuerte, como diciendo "abuelo, no te vayas". Para ella con todo mi cariño y amor de abuelo estas pequeñas líneas con tinta que no se borra con un clic. Para que Zoé cuando crezca, no tenga que buscarme en una nube, sino que me encuentre aquí, en estas páginas. Porque al final, la única red que importa es la que tejemos con amor, con familia, con tiempo compartido. Eso es eterno.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 3

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