Influyente

Juan Roldan

Allí hablaba el buen hidalgo, el de la barba perfilada,
con un teléfono móvil en su diestra bien armada.
No viste cota de malla ni empuña espada templada,
sino un aro de luz blanca que las sombras espantaba.

¡Dios, qué buen vasallo hubiese si hubiera buena traza!
Firme se planta en el centro de la pública plaza,
no a lidiar contra moros ni a defender la muralla,
sino a bailar tres segundos para ganar la batalla.

Llora de los sus ojos, fingiendo gran desconsuelo,
el sagrado algoritmo le ha respondido severo.
«¡Oh, mis fieles seguidores!», clamaba el caballero,
«haced clic en este enlace si me tenéis por certero,
comprad este ungüento que os blanqueará el pellejo,
y con el código 'MIO_CID' os costará menos dinero».

Movéis los dedos veloces, la plebe queda prendada,
ciento cincuenta mil 'me gusta' le dan en la madrugada.
Sube al caballo de hierro (un coche de marca cara
que le han prestado tres meses a cambio de su mirada).

Parte el héroe hacia Andorra, tierra de gran exención,
donde no cobran tributos que muerdan el corazón.
Allí se junta con otros de su misma condición,
a grabarse mientras comen hamburguesas de a doblón.

Grandes hazañas hicieron en la plaza imaginaria
comiendo cosas picantes pendientes de su reloj.
Sufrieron graves heridas de fútil difamación,
mas con un vídeo de disculpa sanaron todo su honor.

Aquí se acaba la gesta de este noble creador,
que no ha doblado la espalda y vive como un señor.
Ganó mil batallas mudas sin ver sangre ni sudor,
¡valga Dios tanta impostura bajo el sol del creador!
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  • Autor: Juan Roldan (Online Online)
  • Publicado: 27 de octubre de 2026 a las 00:42
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 2


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