El Poeta De Los Estoraques.
Un hombre sabio, talentoso y poeta rodeó con su
muerte el suelo patiense, pero él sabía que su
destino sería morir allí, en un accidente cerca de
sus amados Estoraques; aquellos que le hicieron
amar todo y dudar de sí. Nacido en Cúcuta en
1928, renovó el mundo con su poesía y sus
grandes obras: La vida cotidiana, Los sueños,
Salvación del recuerdo y Los Estoraques, su obra
magistral que nos enaltece como patienses,
descendientes de mastodontes y rocas
destrozadas y desfiguradas que reflejan la
fragilidad humana. Este sabio hombre supo
retratar esto en su poesía: el gran Eduardo Cote Lamus, cucuteño de nacimiento y patiense por
fallecimiento y amor a este municipio tan joven.
En él resplandeció la gracia de morir allí y dejar
sellado su legado en sus amados Estoraques,
dejando a su amada Alicia destrozada por amor.
Él se va contento, muriendo en brazos de su
amado municipio, y el recuerdo del pasado lo
venera en la actualidad con honores y tambores;
el gran parque principal su nombre lleva. Fue
un hombre honesto que en la política causó furor
por su enfoque en la justicia y por ser amado por
todos.
El poema Los Estoraques refleja en su primer
párrafo la existencia del tiempo en la realidad;
contempla el viento y los sueños, y cómo el
hombre se cautiva en cualidad, pero sufre en vanidad al querer labrar toda su vida una
tragedia que es trabajar, donde no hay paz y se
viene de visita, donde se siente solo y no se
disfrutan al máximo las alegrías de la tierra;
todo es pasajero y nada es eterno, y como el
viento se lo llevó, el olvido lo cautivó.
Este segundo párrafo cautiva en su mirar la
deformación de las montañas, esos Estoraques
vacíos pero llenos de rocas y arte conceptual,
alineados y deformados en una sola línea. Lo
hace pensar en la altura tan alta hasta donde
pueden llegar y refleja aquí el deseo del hombre
de anhelar los deseos del mundo y las alegrías
terrenales. El poder nubla los pensamientos de
los hombres y los hace retener su bondad al
desear más riquezas y destruir la sociedad cuando esta no está a su favor; el poder destruye
cuando no se construye a la par del beneficio del
otro, del querer generar algún sentimiento y
empleo para los demás. Eduardo Cote ve a Dios
como el creador del mundo y en su imaginación
crea una narrativa de un plan divino con la
deformidad de las montañas; es tan
interesante que podemos reflejarnos allí, en la
tristeza deforme con la que Dios nos cautiva en
la alegría y en la corrección de lo humano. De
los errores llegan las fortalezas y la valentía
entiende lo humano que se es; es aquí cuando la
fragilidad se ve destruida y alineada con el error
cometido, pero con el rayo de luz madura la
montaña y esa deformidad se convierte en
columna fuerte que enfrenta toda tempestad.En el tercer párrafo, como buen ciudadano y
político —como debería ser todo ser humano—,
genera una crítica constructiva a la sociedad
viendo dignidad en lo erróneo y santidad en lo
efímero. Habla de una ciudad que yo acoplo como
Los Patios, donde hay haciendas y hazañas; y es
la verdad: un patiense es ágil a la hora de
competir y saber cumplir el anhelo deseado.
Habla de reformas y de un presidente reconocido,
Virgilio Barco, el hombre que conectó con los
campesinos y que, de Cúcuta al mundo, generó
un raciocinio. Aquí Eduardo ensambla una
rutina política en una vanguardia poética y
sumerge a los Estoraques en una resistencia
política en donde defiende sus convicciones a
como dé lugar.Habla de su crítica política y cita su situación en
general en una comparación de montañas
donde ve a los campesinos felices por esa reforma
agraria. Es tan interesante su vida y su legado
en la poesía que es de admirar cómo Eduardo
Cote Lamus marcó un antes y un después en la
política nacional y en su labor como poeta; un
gran hombre que sabe acoplar sus principios con
el arte y su vida con la realidad. El gran
mastodonte del norte y de Los Patios; amar
tierra nueva que lo abriga como estandarte: su
poesía pura es un himno nacional.
Esa obsesión por la muerte y por saber qué hay
más allá te hizo analizar y crear grandes obras;
no sabías tu destino ni cuándo iba a finalizar,
pero, como lo presentías o simplemente veías, llegó ese día donde ibas a ascender a la
eternidad, dejando a tu amada Alicia sola. ¡Qué
dolor tan grande! Se han perdido los dos en la
infinitud del tiempo y en la eternidad del deseo.
Ya no estarán más juntos y Alicia no será el
refugio de Eduardo para acelerar el paso y no
llegar a morir tan joven; pero ese es su paso
para ser inmortal. Sus libros reflejan su vida
como ejemplo y su talento hoy en día es de
admirar. Un 3 de agosto de 1964 ibas a fallecer;
el tiempo y el destino lo tenían todo preparado:
en un accidente, un carro acelerado y un golpe
destrozaron tu vida y esa luz se apagó. A la
eternidad fuiste recibido, hombre tan unido a su
familia que se ha perdido en la inmortalidad,
pero a la vez en lo mortal porque no sobrevivió, aunque su legado es el recuerdo hoy. En Los Vados
es recuerdo de historias y amor de ese gran
gobernador, el poeta más amado, el patiense
más recordado; el que eligió este santo suelo
para descansar hasta que Dios lo resucite. Es ahí
donde él dice: patiense por convicción. A la hora
de su muerte, el deseo se consumió en aceptación
y en suelo patiense él falleció. Legado de historia
y talento, hoy es recordado como el poeta de Los
Patios.
Sentimiento.
En este poema continúo relatando las figuras históricas que marcaron nuestro municipio con sus huellas.
Eduardo Cote Lamus, lamentablemente, falleció en suelo patiense; sin embargo, tiempo atrás había retratado, con una sátira política, la grandeza de los magistrales estoraques, signo insignia de nuestro municipio.
Eduardo Cote Lamus, figura histórica e importante poeta, no solo marcó a nuestro municipio y departamento, sino también al mundo entero. Reflejó en su poesía el amor por su tierra y, en su breve paso por la vida, retrató cada emoción en una lírica y cada sentimiento en un poema.
Eduardo Cote Lamus es recordado en aquellos vados donde falleció en el fatídico accidente; pero aquel momento trágico sembró el respeto y el homenaje que hoy se le rinde en la vereda y en todo el municipio.
Eduardo Cote Lamus, el poeta de los estoraques.
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Autor:
JUAN MIGUEL MORENO VILLAMIZAR (
Online) - Publicado: 26 de octubre de 2026 a las 20:18
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1
- En colecciones: CONSTRUYENDO UN PASADO EN UN FUTURO OLVIDADO-DESEADO..

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