El Nido de la Ausencia

José Luis Barrientos León

 

Escribo al viento el rumor de una palabra pura,

un barco de papel que mi propia garganta dibuja

y que la tormenta se lleva hacia el fondo de la noche,

sin puerto, sin orilla, sin manos que lo rescaten.

Porque mi pecho sabe que el amor más alto es el que no se toca,

y que no hay patria más amada que la que se ha perdido.

 

A tientas, como un ciego que busca el fuego en la ceniza,

mis dedos rompen la arena buscando aquella vieja luz marina,

aquella luna salvaje que arañaba el lomo de las olas.

Yo, que fui un pájaro de tormentas, un ala sin destino,

olvidé mis rutas errantes y mis cielos lejanos

para encadenar mi vuelo al territorio de tus brazos.

 

Si alguna vez tuve la blancura del trigo o la fuerza del día,

fue porque viví enredado al racimo de tu cuello,

alimentándome de la uva de tus senos oscuros.

Toda mi boca aprendió a ser sabia bajo tu boca que canta;

si antes de ti hubo sombra, o si después hubo olvido,

todo mi fuego nació y murió en la geografía de tu cuerpo.

Los días pasan dejando una resina dulce sobre tus huellas.

 

El tiempo es un lobo torpe: solo pudo morder la mitad de tu nombre.

Por eso, cuando la noche desata su cabellera negra,

tu sombra de fuego se acuesta todavía en mi cama,

habitando el reino amargo entre mi almohada y mi silencio.

 

 

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  • Autor: Jose Barrientos (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 26 de octubre de 2026 a las 10:30
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1


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