EL REPARTO DEL ÓXIDO

Antonio Portillo Spínola



 

Hubo cal viva y vino derramado,
las manos sin dudar
y la casa levantada como un muro
frente a cualquier invierno.
Un grano de arroz prendido a una solapa,
el porvenir doblado en la cuchara,
la soberbia de creerse inmunes
al roce ciego de los días.

La queja sorda del cerrojo.
El plato que se posa con desgana,
el agua que rebosa y nadie seca,
pudriendo la madera de la mesa.
Sabían dónde callarse
para abrir la cicatriz del otro.
Molestaban los pasos, la respiración,
la voz de quien dormía al costado.
El aire entre los dos
se había vuelto herrumbre.
Se odiaron con la precisión salvaje
que solo concede haber amado tanto.

Quedó sobre la mesa el inventario:
separar lo que el desuso había soldado.
Quién se lleva los libros,
de qué lado cae el espejo,
cómo partir la madera en dos mitades
sin rozar las manos del enemigo.

Firmaron el final con tinta fría,
con la prisa con que se arroja al patio
lo que ya no sirve para nada,
extrañados los dos de que tanta vida
cupiera en una caja de cartón.

Antonio Portillo Spínola ©

  • Autor: Spinoport (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 26 de octubre de 2026 a las 05:44
  • Comentario del autor sobre el poema: EL REPARTO DEL ÓXIDO ilusiones y recuerdos, todo lo que construyeron juntos parece reducirse a unas pocas pertenencias. El óxido es precisamente eso: lo que queda de un amor cuando deja de cuidarse.
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1


Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.