Perdóname por seguir llorándote

Alex Barce Flores

Perdóname por llorar cada vez que me acuerdo de ti, por no saber qué hacer con este amor que todavía me queda, por sentir que se me rompe algo por dentro cada vez que la memoria me devuelve a ese lugar donde todavía éramos tú y yo.


Perdóname por extrañarte tanto, por no haber aprendido todavía a pronunciar tu nombre sin que se me haga un nudo en la garganta, por seguir encontrándote en mis pensamientos cuando sé que ya no puedo encontrarte en mis días.

 

Es que, joder, ¿cómo se supone que uno supera algo así?

¿Cómo se deja atrás a quien alguna vez fue su lugar favorito?

¿Cómo se acepta que todo aquello que nos hizo tan felices ahora solo existe en fotografías, recuerdos y en estas ganas absurdas de volver el tiempo atrás?

 

Y sí, me da rabia.

Me da rabia que el tiempo siga avanzando mientras yo todavía intento entender tu ausencia, que el mundo no se detenga ni un segundo cuando siento que el mío se quedó contigo.

 

Me enfurece no poder hacer nada, no poder buscarte cuando más te extraño, no poder abrazarte cuando más te necesito, tener tantas cosas que quisiera contarte y tener que aprender a guardármelas porque ya no sé si todavía hay un lugar para mí en tu vida.

 

Y me duele, amor, me duele de una forma que no sé explicar, porque no estoy llorando solamente por perderte, estoy llorando por todo lo que fuimos, por lo que soñamos, por lo que nos prometimos, por esa vida que tantas veces imaginé contigo y que ahora tengo que aprender a imaginar sin ti.

 

Perdóname por no saber despedirme de nuestra historia con la misma facilidad con la que la vida parece haberme obligado a hacerlo.

 

Es que yo no quería que termináramos siendo recuerdos.

Yo quería más más cumpleaños, más otoños, más años.

Quería seguir descubriéndote, seguir enamorándome de tus pequeños detalles, seguir encontrando en tus ojos esa paz que nunca supe encontrar en ningún otro lugar.

 

¡Y qué impotencia sentir tanto amor y no tener dónde ponerlo!

Porque todavía me nace cuidarte, todavía me nace preguntarme cómo estás, todavía hay una parte de mí que quisiera correr a abrazarte y olvidarse por un instante de todo lo que nos separa.

Y me odio un poquito por no poder evitarlo, por intentar ser fuerte y terminar llorando, por repetirme que debo seguir adelante y aun así echarte de menos como el primer día.

Pero ¿sabes qué es lo más triste de todo?

Que, incluso con los ojos llenos de lágrimas, con la rabia atravesada en el pecho y el corazón cansado de extrañarte,

si alguien me preguntara qué recuerdo con más cariño,

seguiría hablando de ti.

De tu sonrisa.

De tus abrazos.

De la manera en que me hacías feliz sin siquiera darte cuenta.

Porque no hay enojo que consiga borrar lo hermoso, ni tristeza que me haga arrepentirme de haberte amado, ni distancia capaz de convencerme de que lo nuestro no significó tanto.

Perdóname por llorar cuando te recuerdo, pero ¿cómo no hacerlo, si fuiste una de las cosas más bonitas de mi vida y ahora tengo que aprender a vivir con todo lo que todavía siento por ti y con todo lo que ya no puedo vivir contigo?

Ojalá algún día recordarte no me duela así.

Ojalá pueda pensar en nosotros y sonreír sin sentir estas ganas desesperadas de volver.

Pero hoy todavía me duele.

Hoy todavía me enojo con el destino, con el tiempo, con las despedidas y con este corazón que no entiende de finales.

Hoy todavía te quiero.

Y si mis lágrimas pudieran explicarte algo, si cada una de ellas pudiera convertirse en palabras, quizá entenderías que no lloro porque me arrepienta de nosotros.

Lloro porque, si pudiera volver a vivirlo todo, incluso sabiendo cuánto me dolería perderte, todavía habría elegido enamorarme de ti.

  • Autor: Alex Barce Flores (Online Online)
  • Publicado: 26 de octubre de 2026 a las 00:05
  • Categoría: Triste
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