Ella es el susurro constante que nos habita.
Es presencia silenciosa nacida
en el primer instante de nuestra conciencia.
No siempre tiene rostro
pero si una honda voz
que conocemos demasiado bien.
La misma que nos anima a dar
un paso más cuando el miedo nos acecha.
Es confidente y verdugo a la vez,
influye en cada pensamiento;
en cada decisión en todos los sentidos.
A veces nos empuja hacia la luz,
en otras nos retiene en la penumbra de la duda.
Nos enseña a negociar quienes somos.
Un día sin aviso se retira,
sin portazos ni despedida;
solo un silencio nuevo de desconciencia.
La extraño, me ha abandonado;
parece como si ya está harta de mí.
Su ausencia pesa más que su compañía.
Mis decisiones se han hecho mas frías,
los días más planos,
hasta el miedo parece huérfano.
Pude haber sido yo agotándola
con mis dudas repetidas,
con mis promesas rotas.
¿O será que necesita descanso y respiro?
Tal vez solo espera,
agazapada en algún lugar,
a que aprenda a caminar sin su presencia;
mostrándome que no es dueña de mis huellas.
Mientras tanto,
la extraño,
y en esa nostalgia descubro
cuanto de mi es ella.
25-10-2026
© Derechos reservados 2026
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Autor:
Humberto Frontado (
Online) - Publicado: 25 de octubre de 2026 a las 12:41
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Vogelfrei
- En colecciones: ESQUIFE CONFECIONARIO.

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