Delirios

Ford George

Al borde del inframundo,

llamó a las puertas,

Virgilio me acompaña,

a la sagrada letanía de tus ojos.

Susurra a Cerbero encadenado,

y uno de ellos llora lejía. 

 

Amparado al susto visitó, tus puertas

encaminado a la brasa,

unas arpías se abren paso,

al latido incrustado y arrebatado.

Surcan juntando sus alas,

al fuego mártir refugia.

 

Cerrad esos pequeños ojos, 

rezare que Nix vele por ti,

que baje de ti una campana,

al abrir esas órbitas,

serán aprisionadas a la pacificad,

que la noche supo valorar.

 

Llegando a un albedrío,

Virgilio os entrega un maniquí,

retratado con tu misma alma,

dejas que os manche tus lágrimas.

Al pozo directo de los lamentos,

que ningún alma condenada envidie.

 

Dispuesta a no perder su cruz,

encorvase al círculo del fatuo,

rodeando así un delirio,

delirios del suspiro de una luna.

Hasta el mismo Phobetor se inclina,

al oráculo de la luz en persona.

 

A un desfile avanzas, 

al cimiento del reloj,

el tiempo es eterno,

no sonríes ni lloras.

Te detienes y logras verte,

a ese delirio me entrego.

 

Delirios que enturbian

 hasta los huesos en los labios.

Delirios que profanan,

hasta el lenguaje en la mirada.

Delirios que esperan,

hasta los versos en vela.

 

Sollozas tomado pecho en quid,

esas fragatas tumbean,

lo que todos llaman: 

paralitzat per estimar.

Acaricia cada lágrima al son de la llamas,

el aplacable latido encorvado.

  • Autor: Ford George (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 25 de octubre de 2026 a las 09:01
  • Categoría: Sin clasificar
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