Amor sin linderos

bohemiopuro

Amor sin linderos

 

Te quise

sin medir distancia.

 

Sin preguntarle al tiempo

si alcanzaba.

 

Sin ponerle frontera

a lo que sentía.

 

Te quise así:

 

abierto,

 

como el mar cuando no sabe

dónde termina el horizonte.

 

Sin linderos.

 

Sin cercas.

 

Sin puertas cerradas.

 

Con el pecho entero

mirando hacia ti

como si amar

fuera una forma de país

donde por fin

se pudiera vivir sin miedo.

 

No hubo mapa para esto.

 

Nadie supo decirme

hasta dónde llegabas.

 

Y yo tampoco quise saberlo.

 

Porque hay amores

que cuando intentan explicarse

se encogen.

 

Y el nuestro

—o lo que fue de nosotros—

 

nunca supo quedarse pequeño.

 

Te quise

por encima de la distancia,

 

por debajo del orgullo,

 

a través del silencio,

 

y aun después

de aquello que intentó rompernos.

 

Te quise

sin pedir permiso

ni promesa.

 

Como quien enciende una luz

sin saber cuánto durará la noche.

 

Y si alguna vez

la vida nos dejó lejos,

 

si hubo calles distintas,

 

ciudades,

 

ausencias,

 

o estaciones equivocadas,

 

mi amor no entendió de fronteras.

 

Siguió.

 

Porque hay sentimientos

que no reconocen aduanas.

 

Ni despedidas.

 

Ni límites.

 

Solo dirección.

 

Y la mía,

 

durante mucho tiempo,

 

fuiste tú.

 

Quizás por eso

cuando pienso en el amor

 

no pienso en cadenas.

 

Pienso en cielo abierto.

 

En viento.

 

En mar.

 

En algo inmenso

que no se deja dividir.

 

Pienso

 

en amor sin linderos.

 

 

-El bohemio puro. 



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