HUMANO DE FUEGO I (verso libre)

JUSTO ALDÚ



Nací cuando la luz perdió su nombre
y la noche, al mirarme, descubrió que también tenía heridas;
traía un incendio sin memoria entre las costillas
y un cementerio de preguntas floreciéndome en la sangre.

Desde entonces,
algo en mí se niega a convertirse en ceniza.

He visto al tiempo amputarle rostros al recuerdo,
a la esperanza mendigarle al vacío una migaja de horizonte,
y al dolor, ese geómetra de habitaciones sin puertas,
trazar con mis ruinas la imposible arquitectura de un ala.

No soy piedra: la piedra ignora que se rompe;
ni viento: el viento nunca regresa a preguntar por sus ausencias.
Soy la materia que recuerda su relámpago
incluso cuando el cielo le clausura las tormentas.

Hay un animal de luz que me respira desde dentro,
una bestia sin colmillos que devora rendiciones;
por ella sigo en pie cuando mis sombras
se reúnen a deliberar sobre mi desaparición.

Y si algún día me halláis de rodillas,
no llaméis derrota a esta manera de tocar el fondo:
quizá esté recogiendo del abismo
la última chispa que le falta al mundo para reconocerse.

Porque no todo fuego nació para incendiar la existencia;
algunos arden contra la noche de los siglos
para que la muerte, al pronunciar nuestro nombre,
no encuentre una boca vacía,
sino un ser humano que todavía tiene luz que entregar.

JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026

  • Autor: JUSTO ALDÚ (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 25 de octubre de 2026 a las 00:11
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 3
  • Usuarios favoritos de este poema: Vogelfrei
  • En colecciones: POESÍA FILOSÓFICA.


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