Nadie me conoce
y aunque todos piensen que saben un poco de mí,
ellos jamás sabrán la realidad de mi día a día.
Nadie sabe qué pasó en mi infancia,
ni en mi adolescencia,
pero aún así siguen creyendo que me conocen.
Nunca nadie se ha preocupado lo suficiente por mí;
no es por ser egoísta,
es solo que nunca nadie estuvo
cuando yo quería desaparecer de este mundo.
Ellos solo estuvieron cuando pensé que ya había sanado,
pero la cruda verdad es que nadie sana para siempre:
siempre llegará un día donde sientas
que todo se te va de las manos nuevamente.
Solo que ahora sabes
que a la única persona que vas a tener ahí para ti,
eres tú mismo.
Y aunque duela decirlo,
esa es la verdad de mi realidad.

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.