Veo una silueta suspendida en el cielo,
la tormenta brota de su boca
y contemplo, al instante, el final de mi vida.
En su negra cabellera hay reflejos
de astros y lunas moribundas,
que se apagan allá, a lo lejos,
sin dejar ninguna huella.
Su pecho, plagado de cristales,
resplandece brillante y frío.
De sus brazos nacen galaxias
que colisionan contra mi pecho,
hundiendo en el caos las mareas de mi alma.
Mientras tanto, su puño de piedra
fractura, inmisericorde,
el mudo lamento de mi querella.
Es la creadora del caos y la ruina,
bajo su frente de amargura llena;
se asoma el destello de su faz oscura:
dos meteoros que el limbo domina
encendidos por mi vil condena.
Ahora, en este mundo hecho de mi miseria,
ella clava, obstinada, la mirada en su presa.
¡Quiero ser ciego para no contemplarla más!
Autor
© Antonio Díaz de la Rosa
24 de octubre de 2026
-
Autor:
Antonio Díaz (
Online) - Publicado: 24 de octubre de 2026 a las 04:43
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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