Anoche soñé contigo, y qué bonito fue volver a encontrarte, aunque solo fuera mientras dormía, aunque al despertar tuviera que perderte otra vez. Volví a abrazarte y, por un instante, el mundo dejó de doler.
Pude esconder el rostro en tu pecho, sentir tu calor, reconocer ese lugar que tantas veces me hizo sentir que todo estaría bien.
Y qué extraño es el corazón, que incluso dormido se niega a rendirse, que construye con pedacitos de recuerdos un mundo donde todavía es posible tenerte.
Porque en mi sueño no había despedidas, ni silencios que nos alejaran, ni palabras que ya no supimos decir. Éramos tú y yo, como alguna vez fuimos, solo dos personas que se amaban y que, por alguna razón, esta vez sí habían conseguido elegirse.
No sabes cuánto disfruté quedarme ahí, abrazado a ti, sin pensar en el mañana, sin ese miedo constante a perderte, sin tener que preguntarme si todavía me amabas. Por unas horas fui feliz de una manera que creí que ya no podría serlo.
Y no porque hubiera olvidado nuestra historia, sino porque, en aquel pequeño universo, habíamos encontrado la forma de continuarla.
Pero desperté. Y qué rabia me dio abrir los ojos, descubrir que mis brazos estaban vacíos, que tu voz ya no estaba junto a mí y que el mundo al que acababa de pertenecer solo existía detrás de mis párpados.
Me quedé pensando en ti, en lo mucho que disfruté volver a abrazarte, en lo fácil que fue amarte de nuevo cuando no existía nada que nos lo impidiera.
Y por un momento quise volver a dormir, no para escapar de mi realidad, sino para regresar a esa vida en la que todavía caminábamos de la mano, en la que aún teníamos días por delante, en la que nuestro amor no era un recuerdo sino una historia que seguíamos escribiendo.
Y quizá eso fue lo más triste del sueño. No haber despertado sin ti, sino haber recordado lo felices que pudimos ser en un mundo donde sí conseguimos quedarnos.
Un mundo donde todavía me abrazas, donde todavía te hago reír, donde aún puedo mirarte a los ojos y descubrir que, después de todo, sigues queriendo compartir tu vida conmigo.
Y ahora no sé qué hacer con todo esto, con la felicidad que todavía me dura y la tristeza de saber que ya terminó.
Solo sé que, si pudiera pedirle algo a la noche, le pediría volver a soñar contigo.
No para cambiar lo que pasó, ni para convencerme de que vas a regresar, sino para regalarle a este corazón cansado unos minutos más de aquella vida que la realidad no nos dejó vivir.
**Porque anoche, aunque solo fuera un sueño, volví a tenerte entre mis brazos.**
Y por unas horas, pude dejar de extrañarte para simplemente amarte.
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Autor:
Alex Barce Flores (
Online) - Publicado: 23 de octubre de 2026 a las 15:45
- Comentario del autor sobre el poema: ¿Como un sueño puede ser tan real? Qué ironía el querer vivir un sueño que ya no puedes vivir
- Categoría: Amor
- Lecturas: 3

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