Déjame descansar de tanto sufrimiento,
que ha mordido sin piedad mi débil alma,
trae tus sueños, también tu sentimiento,
y deja entre mis sombras un poco de calma.
Hermana luna, tú que bañas siempre la colina,
yo traigo en el pecho una infinita pena,
ven, hoy quiero gritarte todo mi dolor y mi ruina,
ven, amada mía, a borrar esta condena.
Soy prisionero de todo tu encanto,
y abrigas mi desnudez con tu mirada,
no me mires así, que me causas llanto,
ven a mis brazos, mujer enamorada.
Mi alma está vencida de tanto sufrimiento,
y te espero otra noche con ansias de amar,
ven, cubre tú mi pena con todo tu aliento,
quizás yo, muy temprano, me tenga que marchar.
Pero cuando llegue el día de mi triste partida,
tal vez el frío de la lluvia ahogue mi lamento,
tú te quedarás muy sola, curando tu herida,
y yo me marcharé llevándote en mi pensamiento.
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Autor:
Federico Mendo Sánchez (
Online) - Publicado: 22 de octubre de 2026 a las 18:54
- Categoría: Amor
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