EL RUIDO DE UNA MARIPOSA

José Antonio Artés

Inspirado en «Una perfecta habitación de enfermo», de Yoko Ogawa

 

No sabía que mi identidad era tuya,
que mi nombre habitaba en tus costumbres,
en la forma cansada de tus manos,
en aquella manera de mirarme
como si el mundo aún tuviera sentido.
Lo supe cuando el peso de tu cuerpo
dejó de ser costumbre en los pasillos
y hasta las sillas conservaron
la huella tibia de tu despedida.

 

Un día te fuiste de mi vida,
sin marcharte del todo,
solo dejando a tu espalda
una casa habitada por tu sombra.

 

No te abandoné.
Tan solo te ofrecí otro espacio,
un lugar donde el tiempo
desnudaba los nombres
y la memoria perdía sus certezas.

 

El remordimiento no llamó a mi puerta.
Fue otra cosa:
la costumbre de ti,
la adicción a tu ausencia,
esa forma de estar sin estar nunca
que confundía mi recién estrenada libertad.
Y aunque diga que no, había en mis manos
algo de despedida cuando abría
las puertas de tu cuarto.

 

No sabía dónde buscarme.
Tal vez por las calles ruidosas,
en el fondo gastado de los vasos,
tras el óxido lento de las persianas,
dentro de un cuerpo que a veces parecía
guardar una mujer desconocida.

 

Había dentro de mí alguien creciendo,
una forma de vida extraña,
un ser que reclamaba su existencia
y me obligaba a preguntarme 

cuál de mis vidas era mía.

 

 

El amor tampoco supo acompañarme.
Llegaba con sus propias sombras,
con palabras que nunca comprendía,
y el ruido de su mariposa
agitaba las alas de mi miedo.

 

Yo vestía mi reciente libertad
con un traje prestado,
un disfraz que ignoraba mis medidas,
mientras buscaba en otros
lo que aún no hallaba dentro de mí.

 

Ahora sé que nadie
puede darnos una vida,
que amar no significa ser de nadie,
ni el vacío es culpable
de aquello que perdemos al quedarnos.
Lo sé como se sabe el frío
después de cerrar una ventana. 

 

Quizá la identidad sea tan solo
una mariposa entre las manos,
el temblor de unas alas
que no pueden vivir si las cerramos.

 

Y aunque todavía
me duela tu silencio,
aunque no sepa bien quién me acompaña
cuando camino sola por la casa,
seguiré aprendiendo a estar conmigo.

 

No para desprenderme de tu historia,
sino para aprender, por vez primera,
a vivir en la mía.

 

José Antonio Artés Sánchez

 

  • Autor: José Antonio Artés (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 22 de octubre de 2026 a las 14:09
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1


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