Segundo Plato

LA MECHE Y WCELOGAN đź”›



Segundo Plato 

Por: La Meche

 

Dime una cosa… ¿Ella sabe que existo? No, ¿verdad? Ya me lo imaginaba.

 

Llegas cuando la noche te da permiso, cuando en tu casa todo parece estar bien. Me besas como si yo fuera tu destino, pero amanece y vuelves a pertenecerle a ella.

 

Conozco de memoria tus despedidas, el beso apresurado, la explicación. Yo pongo el alma entera en cada encuentro y tú me das las sobras de tu corazón.

 

Y estoy cansada de ser ese secreto que guardas bajo llave en tu habitación. Si tanto dices que me necesitas, ¿por qué me escondes como una traición?

 

¡A que no le dices, a que no le cuentas que hay otra mujer que te quita el sueño y te enciende la piel!

 

¡A que no te atreves a mirarla de frente y decirle que existe alguien más en tu vida, que también me haces tuya cuando no estás con ella!

 

No, no te atreves, te conozco demasiado bien. Yo soy tu segundo plato… ¡Y no vuelvo a comer!

 

No quiero ser la sombra de tus domingos, ni el nombre que no puedes pronunciar. No quiero que me quieras a escondidas ni que me llames cuando ella se va.

 

¿De qué me sirven todas tus promesas si nunca tienes nada que perder? Tú duermes tranquilo junto a tu esposa y yo me acuesto preguntándome por qué.

 

No confundas mi deseo con paciencia, ni mis caricias con resignación. Una mujer también se cansa de esperar a quien le ofrece amor a condición.

 

¡A que no le dices, a que no le cuentas que hay otra mujer que te quita el sueño y te enciende la piel!

 

¡A que no te atreves a mirarla de frente y decirle que existe alguien más en tu vida, que también me haces tuya cuando no estás con ella!

 

No, no te atreves, te conozco demasiado bien. Yo soy tu segundo plato… ¡Y no vuelvo a comer!

 

No voy a competir con una esposa, ni a mendigar un sitio en tu comedor. Si para estar contigo debo ser la otra, prefiero recoger los restos de mi amor.

 

Y mírame bien, que no estoy amenazando. No necesito que decidas entre las dos. Te estoy diciendo que esta noche me despido y que mañana ya no tendrás mi dirección.

 

¡A que no le dices, a que no le cuentas que hubo una mujer que te dio lo que nunca supiste merecer!

 

¡A que no te atreves a mirarla de frente y decirle que un día tuviste otra mujer!

 

No, no te atreves… ¡Pero eso ya no me importa!

 

Yo fui tu segundo plato, tu secreto, tu placer. Pero escucha bien, querido: ¡yo no nací para perder!

 

Quédate con tu mesa puesta…

 

Yo me voy a cenar a otra parte.

  • Autor: Wii (SeudĂłnimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 22 de octubre de 2026 a las 00:03
  • CategorĂ­a: Amor
  • Lecturas: 2


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