María

_Algobonito_

María:
qué limpio queda el mundo cuando digo
las tres sílabas blancas de tu nombre;
parece que la luz aprende a serlo
y que hasta Dios recuerda lo que es ser hombre.

María de los lentes cristalinos,
dos pequeñas ventanas de inocencia
donde tus ojos, tímidos y claros,
miraban sin saber que me salvaban.
Yo amaba hasta el reflejo de tus lunas,
la dulce arquitectura de sus marcos;
porque tras esos vidrios te escondías
y el cielo se inclinaba entre sus arcos.

Blanco tu cuerpo como blanca el alba
cuando todavía nadie la ha tocado;
blancos tus hombros, tus pequeñas manos,
la piel que parecía hecha de nácar.
Pero más blanca todavía el alma:
más pura que la luz de una mañana,
pues donde el mundo levantaba sombras,
tú eras la claridad de mi ventana.

¡Oh, María!,
si alguna vez los ángeles tuvieron
un cuerpo para andar entre nosotros,
debieron parecerse a tu figura:
tan leve que temía que la brisa
pudiera confundirte con sus alas;
tan pura que al rozarte yo sentía
que profanaba aquello que adoraba.

Y estaban esos labios.
¡Dios mío, aquellos labios!
Carnosos como frutos encendidos,
rojísimos milagros en tu rostro,
capaces de incendiar cuanto tocaran
la dulce historia de nosotros.

Pero después de aquel pequeño roce
yo caminaba horas consagrado.
Nunca entendiste cuánto amor cabía
en acercarte así para besarme;
cerrabas esos ojos tras los lentes
y yo cerraba el mundo para amarte.

María, blanca María de mis días,
¿cómo explicarle al tiempo tu blancura?
No hablo solamente de tu cuerpo,
ni de tus manos claras y puras
ni de aquel rostro detrás de los cristales:
hablo de tu infinita y dulce ternura.

María, si existe un cielo,
yo no quisiera entrar para encontrarlo.
Me bastaría regresar un instante
al lugar exacto donde tú inclinabas
tu cuerpo blanco sobre el cuerpo mío,
y el alma tuya sobre mi calma.

Cerrabas lentamente aquellos ojos,
y con tus labios hechos para el fuego
manchabas mi frente con besos rojos,
como quien mata con sutil sosiego.
Y yo, rendido ante tus mil antojos,
sin saber que era ya mi último ruego.

  • Autor: Anthony Peralta (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 21 de octubre de 2026 a las 12:10
  • Comentario del autor sobre el poema: Este poema forma parte del capítulo \\\"Misterios beatíficos\\\" de mi próximo poemario \\\"Erosario\\\".
  • Categoría: Amor
  • Lecturas: 1
  • En colecciones: Erosario.


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