TRES MIL DOSCIENTOS OCHENTA Y CINCO NOCHES (Nueve años)

Ermitaño Soñador

Tres mil doscientas ochenta y cinco noches
no bastaron, amor, para apagar la candela,
ni el fulgor de los besos que encendieron derroches,
ni el temblor de dos almas amándose en vela.

Fue tiempo a favor, con promesas y anhelos,
con futuros inciertos, con sueños por venir;
atardeceres dorados, noches bajo los cielos,
amaneceres y estrellas viéndonos sonreír.

Tres mil doscientas ochenta y cinco noches,
todas tuyas, soñándote despierto;
anhelaba dormirme en tus brazos,
y sentir que en los tuyos hallaba mi puerto.

Quería cerrar tus ojos con ternura,
escuchar en silencio tus sueños dormidos,
y guardar para siempre aquella dulzura
de dos corazones por amor unidos.

¡Tanto tiempo a favor nos quedaba,
tantos sueños pendientes de andar!
Y en el alma una voz nos cantaba
que lo eterno era aprender a amar.

Tres mil doscientas ochenta y cinco noches,
y quizá alguna más por contar,
para hablar de secretos y anhelos
que en la vida no supimos nombrar.

Tanto tiempo a favor para amarnos,
para descubrir lo bello de ser;
porque amar no es correr ni apresurarnos,
sino abrir nuestros ojos y amar al volver.

Que el amor no se mide en instantes,
ni en la prisa de un beso fugaz;
vive en gestos pequeños, constantes,
y en las ganas de amar cada día más.

Tres mil doscientas ochenta y cinco noches,
¿qué más da si nos falta alguna?
Si lo eterno nació entre tus brazos,
bajo el manto de amor de la luna.

Si mi boca encontró junto a tu pecho
ese hogar que no pudo hallar lejos,
fue porque el amor selló nuestro lecho
con caricias, promesas y besos.

Y el «para siempre» no vive en los años,
ni en contar cada noche al pasar;
vive en dos corazones sin daños
que, aun en silencio, se saben amar.

Y si el cielo nos llama algún día
y la vida nos lleva hacia allá,
quedará nuestro amor como guía,
como un lazo que nunca se irá.

Porque entre dos manos se anuda un destino,
entre dos bocas florece un beso;
y aunque el tiempo nos cambie el camino,
tres mil doscientas ochenta y cinco noches
no fueron suficientes para expresar lo que siento.

  • Autor: Ermitaño Soñador (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 20 de octubre de 2026 a las 00:08
  • Categoría: Amor
  • Lecturas: 3


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