EL SENTIDO DE LA MÚSICA

Humberto Frontado

 

     Ella no nace en la partitura,

sino en el umbral donde

nuestra realidad deja de ser

y se vuelve una membrana vibrátil.

 

     No es procesamiento de notas

que se deposita en aislados receptores

para luego untarse a nuestra condición existencial.

 

     Serpenteando sutiles acordes

va tejiendo la capacidad sensorial

que nos permite palpar realidades,

cosa que sólo el pensamiento alcanza.

 

      No comprende compartimientos estancos,

se une a los sentidos habidos y por haber.

 

      Escucharla es el mismo gesto que pensarla.

Sus acordes se integran al temperamento particular

donde palpamos raras cosas.

 

     Extasiada en los ecos,

toma su pausa,

gesticula complaciente

hacia el compás sucesivo.

 

      Modifica lo que captamos,

es perspicacia cognitiva

en una sola sinfonía.

 

     Es memoria de lo que acaba de sonar

en un instante sin tiempo,

entre ideas que atraviesan el aquí el ahora.

 

     Es temporalidad encarnada en notas,

que se tensan en un equilibrio inestable

entre expectativas y recuerdos.

 

     Nos permite atisbar lo infinito,

representarlo suspendido

entre lo que fue y lo que está por ser.

 

18-10-2026

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