Ella no nace en la partitura,
sino en el umbral donde
nuestra realidad deja de ser
y se vuelve una membrana vibrátil.
No es procesamiento de notas
que se deposita en aislados receptores
para luego untarse a nuestra condición existencial.
Serpenteando sutiles acordes
va tejiendo la capacidad sensorial
que nos permite palpar realidades,
cosa que sólo el pensamiento alcanza.
No comprende compartimientos estancos,
se une a los sentidos habidos y por haber.
Escucharla es el mismo gesto que pensarla.
Sus acordes se integran al temperamento particular
donde palpamos raras cosas.
Extasiada en los ecos,
toma su pausa,
gesticula complaciente
hacia el compás sucesivo.
Modifica lo que captamos,
es perspicacia cognitiva
en una sola sinfonía.
Es memoria de lo que acaba de sonar
en un instante sin tiempo,
entre ideas que atraviesan el aquí el ahora.
Es temporalidad encarnada en notas,
que se tensan en un equilibrio inestable
entre expectativas y recuerdos.
Nos permite atisbar lo infinito,
representarlo suspendido
entre lo que fue y lo que está por ser.
18-10-2026
© Derechos reservados 2026
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Autor:
Humberto Frontado (
Online) - Publicado: 18 de octubre de 2026 a las 12:54
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- En colecciones: ESQUIFE CONFECIONARIO.

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