Eso de andar exigiendo cerrar las puertas del corazón…
para que no se escurran cándidos suspiros…
que nos delatan la obsesión,
por esa manía incontrolable que impulsa…
la monotonía de una obediencia sin control…
que rehúye acatar un duro final.
Hay historias que deben terminar,
atrancar el portón,
pronunciar un definitivo adiós…
y dejar de existir.
Pero hay sentimientos que no se conforman,
y aunque persiste en olvidar…
parece que se renuevan…
y vuelven con la nostalgia a aparecer.
Es como girar en un mismo lugar,
es como habérselo tatuado en el alma…
de donde jamás se podrá borrar.
El desamor a veces se confunde con eso del amor,
son tan parecidos y sarcásticamente afines,
tan semejantes pero distantes,
cómo cual irónica contradicción,
adolecen los mismos síntomas…
toleran la indolencia como algo natural
muestran reflejos equivalentes…
pero nos hacen dudar.
El amor tan entregado a la idea de la inmortalidad,
más el desamor subsiste allá donde queda la eternidad,
porque donde hubo fuego…
el delirio de la pasión seguirá excitando los momentos…
aunque abrume la desolación,
porque un buen recuerdo no se desgasta,
se multiplica…sin ninguna causa…ni razón,
porque puede más la irracionalidad de un desencanto…
a la cordura de aceptar el fracaso…
como un evento normal.
En este idilio sin resolver…
los versos siempre vuelven a florecer.
Bendita melancolía la mía,
no te vayas nunca,
déjame la ingrata tarea de hacer de mi tristeza…
la divina fuente de mi inspiración.
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Autor:
El Gitano de los Versos (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 17 de octubre de 2026 a las 00:02
- Categoría: Sin clasificar
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Offline)
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