Hay algo de mentira en la genética,
nadie, al menos a mí, me avisó los enredos
en que iba a enzarzarme, enrarecido,
cada vez más hundido (O profundo, incalculable.)
dentro de vuestro pozo, y no hay nada, ni arriba ni el fondo.
La mirada ya no se recupera,
tan solo la visión
de las cosas
sigue siendo lo mismo
que mi beso aunque sin gusto ni tacto,
y que antes de empezar profeticé que no lo olvidaría.
Pero tengo un impulso, viene del corazón.
Y por qué no iba yo a reventar la cuenta atrás,
antes de que la bomba estalle.
En este cielo hay altura,
como si se tratase de escapar,
de conseguir un rato para verse,
mirarse desde el agua del océano.
Y yo creo en tus ojos aunque dure un milímetro,
ese instante será para la eternidad.
Ella está en el lado opuesto del asunto.
Ella le da un valor incalculable, para lo que no muere,
y lo efímero es lo que no se sostiene en el espacio,
no tiene testimonio, la eternidad no fluye,
eso es lo que me tiene ensimismado,
no se trata de mí, es solo por la luz,
no sabría apreciar lo oscuro tupido por una transparencia.
esto es el origen de una estrella.
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Autor:
WordMaster (
Online) - Publicado: 16 de octubre de 2026 a las 09:13
- Comentario del autor sobre el poema: A veces, sucede que no me detengo, todos tenemos derecho a una pausa y analizar con tranquilidad lo que pasa, ver que todo tiene un lado positivo. Gracias.
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 1

Online)
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