No pienses en el mañana
ni en lo que ayer se ha perdido,
disfruta del fiel sonido
que brota por la ventana.
La juventud es ufana
y el tiempo no se detiene,
dichoso aquel que mantiene
la chispa del buen humor,
viviendo con el favor
de lo que el presente tiene.
Bailar bajo las estrellas
sin importar el destino,
hallar en cada camino
las flores que son más bellas.
Dejar las hermosas huellas
de luz, de juego y de canto,
quitarle al mundo su manto
de gris y de desconsuelo,
mirar de frente hacia el cielo
y no entregarse al espanto.
Que viva la gente inquieta
que busca siempre el festejo,
que no mira en el espejo
para inventarse una meta.
La alegre vida es receta
de libertad y de abrigo,
si estás de fiesta conmigo
no importa el frío ni el viento,
pues dura más el momento
cuando se goza, mi amigo.
El vino en la copa brilla,
la música ya despierta,
se queda la puerta abierta
al ver una maravilla.
La pena se vuelve astilla
cuando tu amigo te abraza,
el tiempo alegre se pasa
entre cantares y bromas,
volando como palomas
en el patio de la casa.
La vida alegre se viste
de fiesta, sol y jarana,
deja atrás el fin de semana
y el pensamiento que insiste
en recordar lo que es triste.
La risa es el gran escudo,
desata cualquier embudo,
despierta los corazones
y borra las aflicciones
de este planeta tan rudo.
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