Ensordecido por los gritos de su silencio, la dejó partir...
En la cama quedó tendido, el camisón de seda. Etéreo su perfume lo enajena, no se atreve a tocarlo, teme que su piel haya quedado dentro de él.
Las Campanas de la Iglesia San Jorge indican que es media noche.
Por la ventana, la luna tenuemente alumbra la oscuridad de la habitación. Un halo de luz insolente penetra e ilumina la mesa donde está la foto de ambos, sonriéndose. La imagen parece languidecer y el retrato cae, estrellándose contra el piso.
Él inmutable, permanece lánguidamente tumbado con los brazos cruzados debajo de su nuca.
Nubes oscuras presagian tormenta, en medio de ellas víboras de fuego resplandecen en el cielo. Una ráfaga de viento abre el ventanal Asustadizo, un gato se asoma, recorre con sus ojos grises el dormitorio, se crispa y salta sobre el hombre arañando su cara y su pecho. Éste se defiende, lo toma del cuello, presiona fuertemente, la lengua felina rosa sus labios. Se esfuma.
Las sobras se divierten... Detrás del sillón la figura de una mujer le extiende las manos. Él intenta alcanzarla, pero ella veloz se escode bajo la almohada matrimonial. El hombre se enerva, humedece, la busca a tientas recorriendo la cama. Un relámpago deja ver la lámpara, la enciende, levanta la almohada y encuentra una rosa, roja, marchita.
En silencio... Escucha sus pasos, los tacos pulsan en su cabeza. El sonido le va indicando la cercanía. La llave busca la cerradura, entra, gira... Inerte espera el crujir de la puerta...
Las campanas de la iglesia San Jorge indican el medio día. El sol deja ver la habitación. Sobre cama yace el hombre. En su mano una rosa roja y en su sien un hilo de sangre.
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Autor:
marta CARMEEN (
Online) - Publicado: 15 de octubre de 2026 a las 20:02
- Categoría: Sin clasificar
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