Un leve temblor
que del alma se escapa,
el aire que guarda
el calor de tu nombre,
un eco sutil
que la noche destapa
y enciende el hechizo
que en mí te corone.
Es cada suspiro
un puente invisible,
un hilo de seda
que abraza el aliento,
haciendo que el roce
se vuelva tangible
y eterno el instante
de este momento.
No importa el espacio
que imponga el destino,
ni el frío elemento
que mida el andar,
pues viaja el suspiro
buscando el camino
donde nuestras pieles
se vuelvan a amar.
Que no haya secretos,
que caigan los velos,
que muera la duda
en un solo latido,
y tiemblen los cuerpos
rozando los cielos,
perdiendo la calma
en el aire encendido.
P.D. A la dueña del hechizo que enciende mi noche, y a la piel que espera ser leída en el silencio.
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Autor:
Will (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 15 de octubre de 2026 a las 18:08
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 0

Offline)
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