Fuente

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Efímero el silencio
que hondea al sufrimiento
en un océano de recuerdos
enraizados a tu misterio
y liberados en tu nacimiento.

A cada paso
el desvelo de la prisa
a ser leal con la historia,
acurrucados de útero en útero
dependientes y deseosos.

La reflexión disipa el temor
ajusticiando el legado
de acción y desencano
palpitando en cada mano.

En el horizonte
un sol contenido,
la visible unión
que aguarda tu atención.
Al cerrar los ojos el amor visceral,
la unión incorpórea.

La guía de la ausencia aparente
sacraliza la experiencia
y expande la inocencia
que escondía la ira, la tortura
en el aire de la culpa.

Y tu, guía
compartís tu melodía
un sonido, la armonía
que te corresponde
del latido universal.
Una voz sin temblor
timbres del dulzor
códigos de amor.

Nace y reverdece
la opulencia del alma
ya abrazada por el padre,
nutrida por la conjunción
de inspiración y acción.



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