Nueve, Dos, Nueve...
agujas en la totalidad de tus facetas.
Embebida de berretines y poetas
en el Abasto intacto de aquellos años.
Aquel día nos tocó conocernos,
y, rápidamente, obligados a separarnos.
Te tocaba dar vida, una vez más,
a un estudiante carente de capitales.
Baires parecía ser un mar de dudas.
Desde el encierro, todo seguía igual.
Vos, mientras tanto, juntabas polvo;
y tus cuerdas se encogían con los meses.
Sin embargo, el momento te llegó.
Las luces de neón nos encandilaban,
el famoso Rock and Roll nos esperaba.
La distancia justa, en pocas palabras.
Mes tras mes en el eterno tren.
Conclusiones agridulces necesarias:
vivir el doloroso avance de la película.
El futuro ya había llegado (hacía rato).
Como el último jirón de juventud,
fuiste el puntapié inicial a otras tierras.
Precursor del destino inevitable
de la dependencia a flor de piel.
Las cenizas están todavía esparcidas
en tus paredes, tus pisos, mi recuerdo.
Me tragué todas las decepciones.
Fuiste un asilo del alma, mi peor enemigo
Señal de que, efectivamente, te he perdido
Con tus errores, tus miserias, tus tangos.
Caigo en que nunca tuve un lugar en vos,
vos fuiste, directamente, mi lugar.
En la ciudad de la furia,
esta es tu cicatriz en mí.
Lo que alguna vez fue.
Querido Nueve, Dos, Nueve.
-
Autor:
mattdb26 (
Offline) - Publicado: 14 de octubre de 2026 a las 17:13
- Categoría: Carta
- Lecturas: 1

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.