El inventario de la sombra

José Luis Barrientos León

 

Uno junta naufragios como quien junta llaves oxidadas que ya no abren ninguna puerta.

Hay días en que me miro las manos y reconozco al inquilino hostil que habitó la vida de otros, alimentándose de silencios prestados, descuidando el cuerpo y la decencia como si la limpieza fuera un lujo para los que no están rotos.

 

He sido ese tipo que camina con el traje manchado de olvido, el que tropieza en la mitad del salón formal mientras los aplausos se congelan y las miradas ajenas pesan como piedras.

 

Fui soberbio con los débiles y vergonzosamente manso ante los poderosos; tragué saliva ante el insulto para no hacer ruido, y cuando quise defenderme, solo logré que la herida pareciera un chiste de mal gusto.

 

Conozco de memoria la complicidad de los mozos de equipaje que se ríen a mis espaldas, las verdades que murmuran las camareras mientras cambian las sábanas de mi desorden, y ese frío en el estómago de saber que firmé promesas de papel y dinero que nunca tuve la dignidad de devolver.

 

Es un balance pesado, lo sé. Una colección de pasos en falso que me dejaría en la quiebra absoluta ante cualquier tribunal cotidiano. Sin embargo, cuando la contabilidad del fracaso parece definitiva y el lodo me llega a las rodillas, cierro los ojos y apareces.

 

Es ahí donde todo este desastre se detiene, donde las deudas se borran y el ridículo se vuelve pólvora: porque a pesar de los escombros que arrastro, haberte amado es la única victoria que me salva.

 

 

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  • Autor: Jose Barrientos (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 14 de octubre de 2026 a las 11:32
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1


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