Ayer la vi.
Observaba el horizonte,
esperando verla aparecer,
como quien espera un milagro
como quien todavía conserva una esperanza
Y vaya sorpresa… apareció.
Por un instante,
el mundo pareció detenerse.
Mi corazón se aceleró,
y algo dentro de mí,
que creía dormido,
despertó de repente.
Quise llamarla.
Pronunciar su nombre,
hacerle saber que seguía siendo aquella mujer
capaz de alterar mi universo
con tan solo cruzarse en mi camino.
Pero mi voz no salió.
Las palabras se quedaron atrapadas
en algún rincón de mi garganta,
como si hasta el silencio supiera
que había demasiado por decir
y muy poco tiempo para hacerlo.
Y me quedé allí,
parado en aquella esquina,
mirándola desde lejos,
sin saber si dar un paso
o agradecerle al destino
por haberme concedido aquel instante.
Fui feliz…. Sí, feliz.
Porque, aunque fuera de lejitos,
aunque no pudiera escuchar su voz
ni encontrar mis ojos con los suyos,
aunque ella siguiera su camino
sin saber el terremoto que dejaba a su paso,
pude volver a verla.
Unos segundos apenas.
Un puñado de tiempo
que para cualquiera habría sido insignificante,
pero que para mí bastó
para iluminar una tarde entera.
Mientras se alejaba,
quise guardar su imagen en la memoria,
detener cada movimiento,
memorizar su silueta,
como si mi corazón supiera
que aquella pequeña dicha
tendría que alcanzarme
para soportar su ausencia.
Pero después llegó la nostalgia.
como llegan las sombras
cuando la luz comienza a marcharse.
aquella felicidad tan breve
empezó a dolerme.
Porque verla me recordó
cuánto la extraño.
Porque tenerla cerca,
aunque fuera a la distancia,
me hizo sentir con más fuerza
todo lo que nos separa.
Entonces comprendí
que hay encuentros que no necesitan palabras
para removerlo todo,
ausencias que duelen más
después de haber visto nuevamente
el rostro que tanto añoramos.
Ayer la vi. Y por unos segundos
volví a sentir que el mundo era hermoso.
Pero también recordé
que hay personas a las que el corazón
sigue esperando en el horizonte,
incluso cuando la vida
parece empeñada en llevarlas lejos.
Ayer la vi, aunque no sé si ella también me vio
significó mucho para mí aquel instante,
yo regresé a casa con una sonrisa
y el alma llena de preguntas.
Porque a veces basta volver a ver
a quien uno todavía ama
para descubrir que el tiempo ha pasado,
que muchas cosas han cambiado…
pero que hay sentimientos
que siguen esperando
en la misma esquina
donde un día los dejamos.
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Autor:
Crizs Matt (
Online) - Publicado: 14 de octubre de 2026 a las 11:03
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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