Un vanidoso hombre, condenó a una humilde mujer, por ejercer tan humilde labor;
Vender empanadas y servir de corazón a Dios.
Jesus perdonó...
Al que las robó.
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Autor:
Sierdi (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 14 de octubre de 2026 a las 07:04
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

Online)
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