El verso evanescente. Dos Jotabea

Edel Vicente González Pérez

I

Se marchita mi cuerpo, se siente más anciano

y la esquiva cuchara, resbala de mi mano.

-

Ya la frente se alarga, por cruel naturaleza,

suave cae el cabello, por rayas de tristeza.

Las arrugas reflejan, visos de mi torpeza

y el recuerdo perdido se escapa sin pereza.

-

El renglón del poema presume estar ausente

cuando el verso se oculta para engañar la mente.

-

Consolado me quedo, por este afán mundano,

combatiendo al olvido con torva fortaleza,

mientras busco la rima que se vuelve inclemente.

II

Es la cuesta del tiempo, la senda prolongada,

que deja sus estrías en la piel desgastada.

-

El marco de la puerta devuelve los dolores,

y el teclado deshace remotos esplendores.

Las letras se me pierden en oscuros temblores,

y los versos se visten de marchitos candores.

-

Un mal golpe del hado recibe siempre el brazo,

y la pobre memoria se pierde en corto plazo.

-

Cada letra que escribo se escapa en la jornada,

mas insisto en el verso sin sentir deshonores,

frenando la torpeza con un cálido abrazo.

 

 

 

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  • Autor: vateignoto (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 14 de octubre de 2026 a las 06:32
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1


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