Lo habría ganado todo, todo lo tendría ahora, pero lo arruiné, mi amada; arruiné la oportunidad de amarte y que tú me amaras de vuelta, arruiné la oportunidad de verte cada mañana parada en la puerta, iluminando mi día, iluminando mi vida, arruiné la oportunidad de estrecharte y sentirte en cada parte de mi anatomía.
A veces siento que las horas no tienen relevancia en mi vida, pero miro hacia atrás y veo todas las horas desperdiciadas que no compartí contigo, querida.
Cuando muera, sabré que me equivoqué en esta vida, pero tal vez en la otra no sea tan tonta y te tenga cerquita, y podamos amarnos con locura como en esta vida cuando éramos chiquitas.
-Fernanda

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