Mi templo, mi fuerza y mi libertad
Me abrazo en la calma de mi propia serenodad,
donde el silencio no pesa, me enseña a volar en la nada.
Aprendí que mi espacio es sagrado refugio de una estrella fugaz,
el lugar donde encuentro mi luz y mi dibujo hay, estabas tú.
Amo mi soledad, dulce y fiel compañía,
no es vacío el silencio, es paz y armonía. Pero como te extraño vida mia
En cada rincón de mi ser hoy descanso,
en el mar de mi alma navego con remanso.
Me quiero en mis luces, me acepto en mi andar,
Pero es junto a ti que deseo navegat
me cuido y me honro sin nada que dudar.
Soy la voz que me guía, el amor más sincero de la vida
el principio y el fin de la ruta que quiero. Es amarte en completa soledad conservando la sobriedad
He aprendido a ser fuerte, a vencer la tempestad,
a reírme de nuevo frente a la adversidad.
Soy la historia vivida, la fe que no cae,
la firmeza que nace de todo lo que trae.
Hoy bendigo mi vida, mi espacio, mi paz,
de amarme y cuidarme seré siempre capaz.
Porque en mi propia esencia encontré la certeza:
ser mi propio refugio es mi gran fortaleza.
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Autor:
Viviana Maria Londoño Mazo (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 12 de octubre de 2026 a las 00:57
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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