LA LUZ QUE SE MUESTRA SOLA
Lo auténtico no necesita voz: se reconoce a simple vista.
Resplandores que no se gritan: se dejan ver.
No los proclaman, ni los exigen, ni los repiten mil veces.
Están ahí, quietos, firmes, irradiando suavidad…
y quien pasa cerca los percibe sin que nadie se lo diga.
Como el sol que no anuncia su llegada: simplemente sale.
Como la estrella que no grita para ser vista: brilla en la noche.
Como el corazón noble que no dice quién es: se le nota.
Quien de verdad brilla, no necesita decirlo.
Su forma de hablar, de escuchar, de tratar a los demás…
todo lo revela.
La luz que se exhibe, se apaga pronto.
La que se impone, cansa la vista.
Pero la que se deja ver con naturalidad…
nadie la olvida.
No pidas que te reconozcan: brilla.
No exijas que te valoren: sé valioso.
No compitas con nadie: sigue tu camino.
Lo que eres verdadero, traspasa cualquier pared.
Lo que llevas dentro, se refleja en tus ojos,
en tu calma, en tu manera de estar en el mundo.
Y quienes deban verlo… lo verán. Sin palabras.
Al final, la luz no necesita explicar:
se deja ver. Y basta.
AUTOR
© NOAH SUBIN
12 OCT.26
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS
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Autor:
noasubin (
Online) - Publicado: 12 de octubre de 2026 a las 00:05
- Comentario del autor sobre el poema: La luz que se grita suele ser sombra disfrazada. Lo auténtico no requiere megáfono: se manifiesta en cada gesto, en la calma, en la forma de estar presente. No intentes convencer a nadie de tu valor: simplemente brilla. Quien tiene ojos para ver, lo reconocerá sin que tú digas una sola palabra. Esa es la luz que perdura.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1
- Usuarios favoritos de este poema: noasubin
- En colecciones: Mios.

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