EL INDISPENSABLE

LA MECHE Y WCELOGAN đź”›



 

EL INDISPENSABLE 

 

 

 

 

Si he muerto,

estoy tieso...

 

Y yo que me creía indispensable,

pieza fundamental del universo,

el último tornillo

de esta máquina miserable.

 

Pensé que al morirme

se iba a parar la función,

que habría caras largas,

silencio y conmoción.

 

Pero no pasó un carajo,

nadie perdió la razón;

murió el gran personaje

y siguió la programación.

 

Tres lágrimas,

un pésame,

un café y a trabajar.

 

Nadie preguntó:

 

«¿Cómo putas vamos a vivir

sin este hombre?»

 

¡Si he muerto, qué carajo!

¡Aquí no pasó na'!

El mundo sigue andando,

¡qué falta de dignidad!

 

Yo quería un monumento,

una estatua y un altar,

y resultó que ni mi perro

se dejó de cagar.

 

¡Si he muerto, qué carajo!

¡Que siga la función!

Se murió el indispensable...

¡y nadie apagó el televisor!

 

Al día siguiente

sonó el despertador:

el bus, la fila del banco,

el vecino sacando la basura,

el panadero abriendo la panadería

como si nada.

 

Tres lágrimas,

un pésame,

un «qué pena» y a comer.

 

Yo esperando un duelo nacional

y el sol salió sin preguntarme.

 

¡Si he muerto, qué carajo!

¡Aquí no pasó na'!

 

Yo quería que lloraran,

que no pudieran continuar,

y pudieron...

 

¡Pudieron perfectamente,

los muy hijueputas!

 

¡Si he muerto, qué carajo!

¡Que siga la función!

Se murió el indispensable...

¡y nadie apagó el televisor!

 

Y hasta mi mujer,

la muy desgraciada,

terminó de doblar la ropa.

 

¡La ropa!

 

Yo muerto

y ella preocupada

porque quedó una camisa

fuera de la gaveta.

 

Ahí comprendí

que la muerte es democrática:

 

uno se va...

 

y los demás

tienen que seguir pagando las cuentas.

 

Yo había imaginado

mi funeral como una tragedia,

con flores hasta el techo,

discursos y reverencias.

 

Pero fui una molestia,

una silla vacía,

un plato que no se ensucia

y un espacio en la fotografía.

 

Qué hijueputa manera

de ponerme en mi sitio.

 

Tanto creerse importante

para terminar descubriendo

que apenas fui...

 

¡Si he muerto, qué carajo!

¡Aquí no pasó na'!

El mundo sigue andando,

¡qué falta de dignidad!

 

¡Si he muerto, qué carajo!

¡Que siga la función!

 

Se murió el indispensable...

 

¡y nadie...

 

nadie...

 

nadie...

 

apagó el televisor

  • Autor: Wii (SeudĂłnimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 12 de octubre de 2026 a las 00:01
  • CategorĂ­a: Humor
  • Lecturas: 1


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