Pase lo que pase, voy a estar bien.
Venid, aludes de tormentosas aguas;
a nada le temo, no.
Ni siquiera se para donde iré.
Los días corren, desconectados de la claridad.
Una tenue aparición de los sentidos,
mientras los mismos siguen inquietos hacia el más allá.
Nada me va a parar.
La vida sigue y es como tiene que ser acá.
Valeroso y con fuerza llego,
a disfrutar hasta no dar más.
Es mi casa, es mi jardín;
y no quiero verlo seco jamás.
Lo oxigenan las prácticas,
la dicha y la paz.
¿Qué importancia tendrá, el día de hoy,
la experiencia que paso un día
que las cosas no se sentían igual?
El consciente no sólo vive, siente.
Profundiza en sus vivencias.
Destapa la inocencia, el fervor y la calma.
Se opone a evitar, a impedir y a negar.
Es la suma plena de la vida
lo que hace que las chances se abran a tus pies,
y que los miedos se unan en la bruma,
bajo un cálido faro de pudor.
Si tan solo pudiéramos sentir los 5 sentidos,
y vivir destinados a vivir.
Movimiento las cosas tienen,
y no piensan estacionar.
Porque, al fin y al cabo, me pregunto:
¿Qué haríamos sin el azar?
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Autor:
mattdb26 (
Offline) - Publicado: 11 de octubre de 2026 a las 17:12
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

Offline)
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