La vida fue tierna, un llanto la anunciaba
Risa luz del universo bendiciendo los lamentos.
Se volvió árbol con su sombra necesitada
Sofocando los fuegos de los cariños
Vividos, reídos, llorados, maldecidos
También agradecidos para echarlos al olvido.
Octubre, es la eterna plaza de la aurora
Nunca se cansa de amanecer
De aspirar la respiración del viento
Reuniendo el cuerpo, la piel, el corazón
Las melancólicas melodías de las ausencias
Nostalgia silbando su anuncio y despedida.
No tengas miedo por la flor que se marchita
Hay una rosa que espera en la esquina
Tiempo naciente, puro, púber, sano
Tiempo sonoro, fogoso e iluso
Tiempo del mar esperando a la luna
Rato de la brisa acariciando la arena
Sinfónicas aves reverenciando al bosque
Riachuelos de la piedra y el agua
Abrazando al silencio con sus emociones.
El destino cerro la ventana de la tarde
La muerte no es el mito de la noche
Hay alguien que sigue bailando
Aunque la juventud dobla su espalda.
Es un color que ilumina y sonríe
Para que no duela el amor ausente
Padre, madre, hijos frente a sus destinos
Las cortinas de la existencia
Se abren y se cierran
Pero el canto aún está vivo.
EH
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Autor:
ENRIQUE HORNA (
Online) - Publicado: 11 de octubre de 2026 a las 16:43
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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