Juicio a lo execramental.
Templos de lujo exactos como esquinas,
en su filo se despedazan los cráneos,
cientos de inocentes pagando diezmos,
para poder ser libres del sacrificio excecramental.
Mujeres son estiradas como columnas,
sus gritos explotan la suavidad del aire,
humo negro contamina los pulmones,
estirpes de demonios se posan
en los dedos de hombres de ropaje religioso,
señalando los cuerpos en las cornisas.
Se abren y pestañean ojos en el cielo,
la visión es señalada en lo alto más profundo.
La justicia clama en mi pecho, blanca,
una luz como estrella boreal, su fuego
incendia mis huesos, me calcino de pura belleza,
y mi ceniza es la oración. Se eleva hacia el cielo
más allá de las palomas que sobrevuelan
la esperanza detrás del sol
que vuelve ciegos a los que lo ven.
Quema el silencio, pero la voz en su garganta,
abre la tierra bajo mis pies para tragárselo,
mis ojos enrojecen de arrogancia, porque el amor
desprecia la blasfemia del hombre
que deliberadamente, negocia las almas
en el mercado de tentáculos que sujetan este mundo.
Y se hizo la luz para que el ciego pudiera sanar y ver.
La verdad que os hará libres viene inadvertida, y vendrá.
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Autor:
juan c.c (
Online) - Publicado: 11 de octubre de 2026 a las 03:38
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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