Me Olvidé De Ti

LA MECHE Y WCELOGAN 🔛



ME OLVIDÉ DE TI 

 

 

 

Sí, he de confesarlo,

hace tiempo que no hablo contigo;

voy corriendo detrás de mis cosas,

sin saber dónde queda el camino.

 

Me levanto pensando en mis planes,

en las cuentas, el tiempo y el día,

y me olvido de darte las gracias

por tener todavía la vida.

 

Cuando estuve en lo alto,

cuando el mundo aplaudía mis pasos,

me creí dueño de mis victorias

y olvidé quién sostuvo mis brazos.

 

Y mirándome tanto a mí mismo,

con soberbia y orgullo en la frente,

te negué sin decir una palabra,

como si no estuvieras presente.

 

No fue falta de fe solamente,

ni una puerta que quise cerrar;

fue la prisa robándome el tiempo,

fue tener tanto que hacer

y olvidarme de ti al despertar.

 

Me olvidé de ti, Dios mío,

y tú no te olvidaste de mí.

Yo corrí persiguiendo mis sueños,

sin saber que me alejaba de ti.

 

Me olvidé de decirte gracias,

de escucharte en mi soledad;

hoy regreso con las manos vacías,

sin excusas que pueda inventar.

 

Me olvidé de ti, Dios mío,

y me duele tener que admitir

que buscando tenerlo todo,

casi me olvido de vivir.

 

También cuando las cosas salieron

como nunca me habría imaginado,

no volví la mirada hacia el cielo:

di por hecho lo que me fue dado.

 

Y si alguna vez tuve una pena,

si la noche se hizo demasiado larga,

pronuncié tu nombre en silencio,

como quien llama de madrugada.

 

No te busco para hacer un trato,

ni por miedo a lo que pueda venir.

No pretendo comprarte el perdón

con las lágrimas que hoy caen por mí.

 

Solo quiero sentarme un momento,

sin relojes, sin nada que hacer,

y decirte lo que hace ya tiempo

debí decirte al amanecer.

 

Me olvidé de ti, Dios mío,

y tú no te olvidaste de mí.

Yo me fui persiguiendo mis sueños;

tú me esperabas aquí.

 

Hoy no vengo a pedirte riquezas,

ni una vida sin dificultad;

solo enséñame a estar agradecido

por las cosas que suelo ignorar.

 

Me olvidé de ti, Dios mío…

hoy lo digo sin miedo ni orgullo.

Casi me olvido de vivir

por no conversar contigo.

 

Sí, Dios mío…

he de confesarlo.

 

Te olvidé en mis días de prisa,

te negué cuando todo iba bien,

y aunque nunca dejaste de estar,

yo dejé de volver.

 

Hoy no tengo grandes palabras…

solo he vuelto a hablarte otra vez.

  • Autor: Wii (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 11 de octubre de 2026 a las 00:02
  • Categoría: Religioso
  • Lecturas: 1


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