Subo al cerro al amanecer,
donde el viento guarda memorias,
y a mis pies yo vuelvo a ver
a Chimbote, azul de historias.
Isla Blanca en la distancia,
piedra quieta entre la espuma,
que regala su fragancia
cuando la abraza la bruma.
Aquí el silencio es poema,
un verso que el mar repite,
la marea es el emblema
de lo que el alma transmite.
Desde la paz de esta altura
miro la bahía dormida,
contemplando su hermosura
va mi alma encendida.
Pueblo de mar y de lucha.
Progreso que el alma grita.
Fuerza que el mundo escucha:
¡ciudad cosmopolita!
Te extraño y te quiero tanto.
Cuna de mi nacimiento.
Abrigo de mi niñez.
Forja de mi pensamiento.
Me enseñaste de la A a la Z,
cultivando mi ilusión,
cuna de grandes poetas...
¡Dejaste huella en mi corazón!
Tú fuiste el impulso de mis ideales,
la fuerza que borra cualquier aflicción,
¡tierra de mis glorias y de mis cañaverales,
Chimbote, el elixir de mi inspiración!
Pedro Antonio Bolívar Loncarich.
-
Autor:
Bolivar Loncaric Pedro (
Online) - Publicado: 9 de octubre de 2026 a las 17:07
- Comentario del autor sobre el poema: Distanciarse del hogar donde naciste es una de las pruebas mas fuertes para todo inmigrante, llevando en el corazón un mundo de sensaciones arraigado a sus raíces y su identidad de su tierra. En mi caso "Chimbote" pata salada soy. Aunque este lejos, mi lazo no se rompe. Se acrecienta en mis recuerdos y en mis pensamientos.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

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