UNA MANO AMIGA

Sierdi

 

Un hombre ciego, caminaba zigzagueando con su viejo bastón, hacia su lugar de trabajo. De repente; se tropieza con un hombre que pasa con afán. Y cae, fuertemente de sentón.

El ciego muy molesto, maldice al hombre. Después de calmarse. Alguien extiende su mano para socorrerlo. Y sin decir palabras, generosamente, lo lleva a su destino.

Al siguiente día, cuando el ciego se dirige, de nuevo al trabajo. Se tropieza fuertemente, con el mismo hombre. Saliendo expulsado como; saltimbanqui, da vuelta canela por los aires. Y cayendo se revienta las manos.

Le colgaban racimos gruesos de pellejo.

Y con rabia e insulto, gritó; otra vez, usted pendejo.

De nuevo, una mano amiga, lo ayuda para levantarse. Y lo lleva con beneplacito, como un ángel, a su destino.

El ciego, muy agradecido; lo colma, de infinitas bendiciones... Y le pregunta;

¿Usted, porqué, me ayuda?

¿Y como, llega a socorrerme, en segundos?

...el silencio se paseó, por los aires.

Y aquel buen samaritano, respondió...

Yo, soy aquel torpe hombre, que tropezó con usted, en las mañanas.

Le contaré, lo que sucede...

Es que yo, también... Soy ciego.

 

  • Autor: Sierdi (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 9 de octubre de 2026 a las 02:29
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 2


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